Por
Rosario Mena
Con 4 discos a su haber, logro que pocas bandas
chilenas pueden exhibir, y un público fiel
y numeroso, Chancho en Piedra se consolida como
una de las más importantes agrupaciones de
la escena rock nacional. Sin que su música
recurra a las raíces folclóricas ni
a los géneros tradicionales, este conjunto
funk rock ha elaborado una propuesta propia, actual
y original de la chilenidad, que se alimenta de
la picaresca y del imaginario popular urbano, compartido
por una juventud que oscila entre los 15 y los 30.
La verdad es que es difícil
sustraerse a la potencia que despliegan, sostenida
en letras divertidas, voces sólidas, una
gran fuerza expresiva y una segura ejecución
musical. Pero esto no es todo. La catarsis que
desencadenan "los chanchos" tiene también
otras causas. Esas que dicen relación con
una autenticidad que, ensalzando la riqueza de
lo propio, provoca la adhesión de un público
que, como ningún otro, necesita encontrar
su identidad.
Tanto las letras, como los
nombres de sus álbumes, "Peor es mascar
lauchas", "La dieta del Lagarto"
o "Marca chancho", dan cuenta de su
hermandad con el habla callejera y popular que
encierra la picardía del chileno, su humor
de doble sentido o su habitual manera de "sacarse
el pillo". Pero lejos de responder a un plan
elaborado, la propuesta de los chanchos surge
espontánea: "Somos nosotros mismos.
Decimos lo que nos sale del alma. Cuando creamos
algo tratamos de inventarlo a nuestra manera,
con nuestra forma de hablar y nuestra forma de
hacer las cosas. De pasadita eso es chileno, porque
somos chilenos y somos auténticos - dice
"El Cabezón" en tono concluyente-.
Nosotros somos super santiguinos, y conocemos
bien la periferia. No sólo un barrio. En
todo caso, las personas no son de un país,
son del universo. Pero nosotros construimos este
universo a partir de aquí. Por eso tiene
ese color, ese tricolor".
- ¿Y hablando de barrios,
que lugares les gustan?
Cabezón: Todos los
lugares tienen que tener su picaita. Yo con mi
hermano vivo en La Florida y me gusta mi barrio.
Es super tranquilo. También me gusta harto
el barrio de los chiquillos, que es de donde nosotros
venimos, de La Cisterna. Ahí están
todos los amigos. Encuentro que lo mejor es vivir
alejado del centro. Si queremos carretear vamos
a Ñuñoa o Bellavista, que es lo
mejor.
Toño: Hay hartos lugares.
Yo todos los domingos en la mañana voy
al Bio Bio, que para mí es como ir a un
mall. Ahí encuentras lo que se te ocurra.
Yo voy a ver música, o cómics. Los
mercados son entretenidos. Cada vez que vamos
a tocar fuera de Santiago nos vamos a comer al
mercado, para conocer el lugar de verdad.
Lalo: el lugar donde mejor
lo pasamos es el escenario. Lo demás es
relativo. Cualquier lugar puede ser entretenido,
depende de la onda, la compañía,
todo.
- ¿Creen que ustedes
logran identificar y motivar a los jóvenes
que se ven invadidos por los modelos impuestos
por la televisión y la publicidad? ¿Ustedes
les ofrecen una alternativa de revelarse contra
esos modelos?
Lalo: Ese es el problema
justamente. Mucha gente, y especialmente en la
televisión trata de que el público
se identifique con ellos y en tratar de que alguien
se identifique contigo, a través de una
imagen, tu estás logrando todo lo contrario.
Porque nadie se identifica con un modelo, con
una máscara. Tú tienes que ser tú
mismo, y ahí, recién, alguien puede
identificarse contigo. Nosotros no pretendemos
imponer una moda, una filosofía ni un estilo
de vida. Simplemente mostramos que nuestro estilo
de vida se sustenta por sí solo. Que nuestra
música nos deja felices a nosotros, y por
eso puede hacer feliz a los demás. La gente
se da cuenta cuando le tratan de vender una onda,
y no le gusta. Por eso el público se identifica
con los chanchos.
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