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A pesar del desconocimiento
y la marginación social y cultural, lo
cierto es que desde el extremo norte hasta la
zona central de nuestro país, siguiendo
el camino del Inca, existe en cada pueblo un chamán
de la etnia aymara, curandero y líder espiritual
de la comunidad. Es el yatiri, que oficia ceremonias
y sana a los enfermos. La conservación
de las tradiciones y la comunión religiosa
con la naturaleza son sus armas fundamentales.
Conversamos con Hernán Gómez, yatiri
de la capital.
Por Rosario Mena
Hernán Gómez,
nativo del interior de Arica y hoy radicado en
Santiago, en la comuna de Huechuraba, nació
siendo un Yatiri, palabra que conjuga el quechua
y el aymara, para señalar a un chamán
de las etnias incaicas que cumple la función
de sanador y guía espiritual. "Yati
chiri significa el que cuida y protege al pueblo-explica-
es el curandero de los pueblos del interior"
Pueblos por los que pasa el Camino del Inca, desde
el extremo norte hasta la zona central del país
y cuya intensa religiosidad se basa en el estrecho
sincretismo católico-aborigen. Cada uno
de ellos posee hasta la actualidad un yatiri que
oficia los rituales indígenas que tienen
lugar antes, o a veces después, de las
abundantes celebraciones católicas en honor
a la virgen y a los santos.
Hay quienes como Hernán,
cuyo padre y abuelo también fueron chamanes,
poseen este cargo por línea sanguínea.
Su estirpe lo determina así , más
allá, incluso, del conocimiento y de la
comprensión del propio oficio. Esto porque
en la compleja organización social y espiritual
de los incas, cada comunidad tiene un oficio tradicional.
Los hay pastores, agricultores, artesanos. El
yatiri pertenece a comunidades coya: "son
los hermanos de la medicina".
Sin embargo, no todos lo llevan
en la sangre. Hay otras vías para llegar
a ser un yatiri: "algunos nacen con esa facultad,
se destacan cuando niños, son reconocidos
por la gente, y cuando son mayores dirigen los
rituales". El oficio también puede
heredarse y aprenderse por tradición familiar,
enseñándose de padre a hijo o de
abuelo a nieto.
Los cerros y montañas
que dominan el paisaje andino son entes primordiales
de su universo religioso, cuyos rituales están
anclados en los espacios físicos donde
habitan los espíritus. "Los cerros
o hapus son los hermanos mayores". En ellos
se ubican los lugares sagrados y su jerarquía
aumenta de acuerdo a su altura, rigiéndose
unos a otros. Hernán, más conocido
como Yatiri Intik Amaru, que significa "serpiente
solar", es ceremoniante y guardián
de tres "hapus": el Asika, en Arica;
el Marke, en su pueblo natal, al interior, y el
hapu Huechuraba, que es el Cerro Blanco en Santiago,
en el cual cada domingo a las 3 de la tarde realiza
ceremonias abiertas a todo el público "que
corresponden al día, según el calendario
inca". Estos rituales se dirigen a las "cuatro
mamas" : madre tierra o pacha mama; madre
fuego o mama nina; madre aire o mama waira y mama
agua o mama cocha.
Una importante celebración
tiene lugar el próximo 24 de noviembre,
"día de las mamas de la medicina",
"Ese día los planetas, la tierra y
el sol están en consonancia para darle
potestad a las personas que quieren curar".
En su labor de sanación,
el yatiri, "trabaja con la parte espiritual
de los hermanos vegetales, animales, los hermanos
del agua o de la tierra" Las plantas pueden
ser utilizadas tanto en estado natural como en
infusiones y conocimientos. "A veces se trabaja
sólo con su espíritu, sin arrancarla,
en el mismo lugar donde ésta crece. Dependiendo
del remedio puede sacar la planta , pidiéndole
permiso a la tierra".
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