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De
un gran valor patrimonial, la
Población Los Castaños,
ubicada en la comuna de Independencia,
edificada como proyecto de vivienda
económica por el gran
arquitecto Luciano Kulczewski,
fue declarada Zona Típica,
gracias al trabajo y unión
de sus habitantes. Un ejemplo
de participación ciudadana
con miras a la protección
de zonas de interés cultural
e histórico, la defensa
de barrios con identidad y la
preservación de la calidad
de vida de los vecinos.
Por Rosario Mena y Paula Fiamma
Declarada Zona Típica,
gracias a la iniciativa y gestión
de sus moradores, la villa Los
Castaños se ubica en la
comuna de Independencia, en la
Avenida Francia, entre Independencia
y Vivaceta. Está conformada
por 84 viviendas construidas en
1930 para la naciente clase media
santiaguina, por el gran arquitecto
chileno de origen polaco Luciano
Kulczewski, quien se destacó
por su interpretación del
estilo Art Nouveau, que introdujo
en varios barrios y edificios
de Santiago y que se halla presente
en esta población.
De alta calidad constructiva,
se destaca por la gran variedad
de soluciones estructurales y
formales, que otorgan particularidad
a cada casa, logrando a la vez
la unidad armónica del
conjunto. Son viviendas de uno
y dos pisos con antejardín
y patio, pareadas por su lado
más largo. Las construcciones
van desde los 54 a los 270 metros
construidos en sitios de entre
300 y 500 metros de superficie.
La impronta de Kulczewski se reconoce
en elementos característicos
de sus obras, tales como las cubiertas
de tejas de arcilla, el arco de
medio punto y otras variaciones,
además de numerosos elementos
decorativos como las farolas de
hierro fundido, las jardineras,
macetas, jarrones, grecas, gárgolas,
elementos zoomorfos y escudos
heráldicos, que son manifestación
de su libertad y espíritu
lúdico.
Este conjunto constituye una atractiva
propuesta, al desafiar al concepto
de "solución habitacional",
poniendo de manifiesto un tema
muy en boga, cual es la identidad
arquitectónica y su relación
con la calidad de vida de los
habitantes, en proyectos de vivienda
social. El humanismo de Kulczewski
se manifiesta tempranamente, concibiendo
la arquitectura como una herramienta
al servicio de la felicidad de
las personas. Su primera obra
en Santiago fue la terraza del
funicular del cerro San Cristóbal,
lugar emblemático de entretención
popular para las familias.
Más bien desadaptado del
circuito profesional y poco reconocido
en su época, Kulczeski
se ha transformado en un verdadero
mito de la arquitectura. Sus propuestas
abordan con audacia y originalidad
diversos estilos, desde el neo-gótico
hasta el Art Nouveau, adoptando
también los nuevos parámetros
del modernismo. |