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Desde su instauración
en 1997, la Fiesta de la Vendimia
del Valle de Colchagua ha sido
organizada en la ciudad de Santa
Cruz, de forma privada, sin
recursos municipales, por la
Asociación Vinos de Colchagua,
los mismos gestores de la Ruta
del Vino, que agrupa a las viñas
más importantes del valle.
Pero este año, tras solicitar
infructuosamente el apoyo del
municipio, decidieron trasladar
el evento a la vecina ciudad
de San Fernando, donde encontraron
la decisiva colaboración
de la alcaldía. A pesar
de ello, y conciente del valor
de esta celebración,
la más importante de
su calendario y el hito principal
por el cual es conocida la comuna,
el alcalde de Santa Cruz optó,
finalmente, por realizar una
fiesta paralela en su Plaza
de Armas, como es tradición.
“Nosotros encontramos
el apoyo en San Fernando y la
hicimos ahí. Y nos parece
bien -señala el Gerente
General de Asociación
Vinos de Colchagua, Thomas Wilkins.
Después de todo, estamos
trabajando por obtener para
nuestros vinos, la denominación
de origen internacional Valle
de Colchagua , así que
está bien que le demos
presencia y visibilidad a las
distintas comunas que conforman
el valle. De hecho, hemos declarado
el evento itinerante. De ahora
en adelante vamos a hacerlo,
sí o sí, con apoyo
municipal. En todas partes del
mundo los municipios son los
mayores financistas de este
tipo de fiestas. Es como si
el Festival de Viña no
tuviera apoyo de la municipalidad
de Viña del Mar”.
Anualmente, se evaluará
y se definirá qué
comuna va a ser sede de la fiesta.
“Creemos que incluso esto
puede constituir un buen estímulo
para involucrar a las distintas
comunas en esta tarea de posicionamiento
de un turismo vitivinícola.
Hay un tema muy importante:
nuestro foco principal es mostrar
la calidad de los vinos y el
destino turístico del
Valle de Colchagua, queremos
proyectar su imagen en el mercado
nacional e internacional. Esta
fiesta ayuda a construir la
imagen del valle de Colchagua.
Es el evento más importante
de nuestra asociación
anualmente, como inversión,
como trabajo. Es el esfuerzo
más potente y lo que
hace que las fiestas del vino
de Mendoza y de Colchagua sean
las más famosas de Sudamérica.
Es una fiesta destinada al mercado
nacional que nos ayuda a educar
a nuestros consumidores, pero
que también implica posicionar
la marca y atraer turistas.
Ya tenemos cobertura nacional
e internacional”.
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