Lejos de la polémica
que despierta el proyecto Puerto
Barón –que para
algunos representa la recuperación
comercial del borde costero
de Valparaíso y para
otros su ruina patrimonial e
identitaria–, las iniciativas
desarrolladas desde el año
2000 en cuanto a la construcción
de caminos y el mejoramiento
de los espacios públicos
junto al mar han significado
un aporte tangible a la calidad
de vida de porteños y
turistas, al conformar un paseo
que permite bordear el puerto
por tramos que aún esperan
su costura.
Actualmente, el proyecto Camino
La Pólvora o Acceso Sur
a Valparaíso materializa
la construcción de una
nueva vía estructurante
que conecta la carretera con
los recintos portuarios de Valparaíso,
ayudando a descongestionar el
casco urbano al desviar por
ahí el transporte de
carga, al tiempo que valoriza
el borde costero y potencia
el desarrollo turístico
en la zona.
Para Juan Carlos García,
Director Regional de Arquitectura
del Ministerio de Obras Públicas
de Valparaíso, es evidente
que “una prolongación
del borde costero tiene incidencias
directas e indirectas para el
progreso de la ciudad. En el
mediano plazo, algunas de ellas
se observarán en el desarrollo
inmobiliario y en la generación
de nuevas actividades comerciales,
aunque no todas ellas son fáciles
de medir. Pero, concretamente,
si se consolidan las proyecciones
hechas por la Municipalidad
de Valparaíso en cuanto
a generar proyectos inmobiliarios
en el Camino La Pólvora,
éstos incidirán
directamente en el Paseo Altamirano,
toda vez que el aumento de flujo
de habitantes y visitantes hará
más atractivos sectores
del borde costero, algunos de
ellos concesionados, que tienen
un nivel de uso mínimo
durante el año”.
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