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Zona bendecida
El área que hoy goza
del rango de Patrimonio de la Humanidad, no se
ajusta a coordenadas geográficas, sino
a sitios que reúnen un valor destacado
dentro de la ciudad. Estos son: Los cerros Alegre
y Concepción; la igesia La Matriz y su
entorno; la Plaza Sotomayor y los edificios que
la circundan; el sector Plaza Echaurren y calle
Serrano; la calle Prat; el cerro Cordillera y
la Quebrada Márquez. En los sectores de
la Plaza La Matriz, Plaza Echaurrren y Plaza Eleuterio
Ramírez (en el cerro Cordillera) la ONG
francesa Pact-Arim está llevando a cabo
un plan de rehabilitación de inmuebles
y espacios públicos.
En torno a estas áreas
se establece una zona de amortiguación,
que actúa como protección del paisaje
cultural, tal como lo exige la UNESCO. Esta abarca
desde el borde costero, por el norte, hasta la
Avenida Alemania, por el sur; y desde la quebrada
San Juan de Dios, por el oriente, hasta la subida
Troqueadero, por el poniente. Las condiciones
de edificación en esta área son
más flexibles que las existen dentro del
casco histórico.
Beneficios y exigencias
De acuerdo a la Convención
del Patrimonio Mundial y Cultural y Natural de
la UNESCO, la declaratoria establece una asistencia
y cooperación internacional destinada a
secundar a los estados en los esfuerzos que desplieguen
y para identificar y conservar el patrimonio en
cuestión, velando por la preservación
de sus valores. Por lo tanto, sólo en la
medida en que el estado interesado lleve a cabo
estas iniciativas la declaratoria cobra sentido,
de lo contrario la decisión puede incluso
ser revocada por falta de interés del Estado
o de la comunidad local. Sin embargo, la declaratoria
no obliga a la ciudad a una legislación
internacional. La asistencia financiera y técnica
a través de la cooperación internacional
está supeditada a la viabilidad y factibilidad
de los proyectos, motivo por el cual se delimitan
zonas sustentables y no se declara a la ciudad
en su totalidad.
La declaratoria no implica
la entrega de un fondo para realizar acciones,
sino que da acceso a un fondo mundial al cual
se debe postular mediante proyectos y es el Estado
quien responde por sus resultados ante la UNESCO.
Por su parte, esta entidad también puede
canalizar recursos o abrir líneas de financiamento,
como puede ser el Banco Interamericano de Desarrollo,
el PNUD, los fondos OEA o de países que
invierten en proyectos determinados. De acuerdo
a los señalado por el Consejo Asesor de
Monumentos Nacionales en la región de Valparaíso,
la manera de operar con la ayuda internacional
para agilizar las intervenciones será que
toda iniciativa se canalice a través de
la Dirección de Obras Municipales, la que
presentará los proyectos a los distintos
organismos: Consejo de Monumentos, Ministerio
de Vivienda, Obras Públicas y Educación.
Representantes de estas entidades, junto a otras
privadas, deberán proponer las líneas
de acción.
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