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Según la mayoría
de los actores involucrados en la preservación
del casco antiguo de Valparaíso, su reciente
nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por
UNESCO, sería sin lugar a dudas beneficioso.
La opinión pública ha recibido con
vítores esta noticia, sin embargo, pocos
ciudadanos saben con exactitud cuáles son
las zonas designadas y qué utilidad conlleva
este galardón para el puerto.
De acuerdo al Consejo de Monumentos la declaratoria
de una ciudad como Patrimonio de la Humanidad
por parte de Unesco "tiende a aumentar los
flujos de turismo e inversiones, sobre todo las
relacionadas con las actividades artísticas,
el patrimonio y el turismo cultural. Por otra
parte, tiende a aumentar la conciencia local sobre
la importancia de conservarlos, generando una
positiva dinámica de acción comunitaria
a favor de su puesta en valor". Además
de proyectarla como "objeto de especial preocupación
para el Estado" y "reforzar las políticas
destinadas a garantizar su conservación
y puesta en valor". Miles son los factores
que interactúan para definir cómo
y hasta qué punto esto llegaría
a realizarse. Pero ¿qué implica
concretamente esta distinción? Intentamos
despejar algunos puntos con respecto a sus beneficios,
exigencias y consecuencias hasta la fecha.
La sola postulación de Valparaíso,
si bien se contradijo con medidas poco afortunadas
que continuaron en la línea de la desintegración
urbana, significó la puesta en marcha de
distintos proyectos de conservación patrimonial,
planes de mejoramiento, planes de gestión
y proyectos turísticos, por parte del municipio.
Entre ellos se cuentan el Programa de Recuperación
de Ascensores, el programa de Recuperación
de Espacios Públicos, el programa de Mantención
y Prevención de Riesgos en Edificaciones
Antiguas, la Conformación del Archivo Histórico
de la Municipalidad, el programa Patrimonio desde
el Barrio.
A esto se suma la inminente modificación
del plan regulador urbano, con el fin de defender
las vistas de la bahía, que actualmente
mantiene congelados los permisos de edificación
en altura.
El subsidio de rehabilitación
patrimonial del Ministerio de Vivienda para restaurar
edificaciones antiguas, y la reforma de la Ley
de Donaciones Culturales, que permite acogerse
a ella a proyectos de conservación del
patrimonio público, además de los
créditos para proyectos de innovación
de CORFO, han significado un apoyo a estas gestiones.
Varias medidas y programas
sostienen las proyecciones de Valparaíso
de basar su desarrollo sustentable en la conservación
y difusión de su patrimonio cultural. Entre
estos se cuentan la designación de Valparaíso
como sede del nuevo Consejo Nacional de Cultura,
y Capital Cultural de Chile, la iniciativa gubernamental
para la recuperación del borde costero
(muelle Barón) la creación de manuales
de intervención en zonas patrimoniales,
la creación del Consejo Regional de Monumentos,
asignación de recursos gubernamentales
para restaurar monumentos históricos, el
desarrollo de un plan de turismo cultural entre
la Municipalidad y SERNATUR, la creación
del Centro Cultural Ex Cárcel de Valparaíso,
y el proyecto CORFO Puerto-Cultura, para fomentar
el turismo.
Entre las tareas pendientes
se cuentan los temas de aseo y seguridad, incorporar
en las escuelas municipalizadas la educación
patrimonial, así como incorporar nuevas
áreas y edificios a las categorías
de Zona Típica y Monumento Nacional. Aquí
cabe destacar ordenanza municipal que prohibe
votar basura en las calles del puerto. Los principales
desafíos, sin embargo, dicen relación
con la capacidad de gestión y coordinación
para llevar a cabo proyectos así como la
voluntad para aplicar lineamientos claros que
defiendan la identidad urbana de Valparaíso.
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