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Hace cinco años las
investigadoras y expertas en textiles, Ana María
Rojas y Soledad Hoces de la Guardia, se lanzaron
a descubrir el olvidado mundo de los tejidos atacameños.
Primero registraron y elaboraron una propuesta
de conservación para los textiles Tiwanaku
del Museo Arqueológico de San Pedro de
Atacama. Luego se internaron por los caserios
del Loa y el Salar de Atacama buscando a los artesanos
y registrando sus artesanías. Hoy se abocan
a la tarea de sistematizar las tecnologías
tradicionales, para revitalizarlas y extenderlas
en el pueblo atacameño, devolviéndole
un capital que le pertenece y de paso, rescatando
para Chile una valiosa parte de su patrimonio
cultural.
Por Rosario Mena
Tras su trabajo de registro
y conservación de los textiles Tiwanaku,
en el Museo de San Pedro de Atacama, se abrió
para Ana María Rojas y Soledad Hoces de
la Guardia, un completo y desconocido universo
por develar, el de los textiles etnográficos
atacameños, expresado en objetos que dan
cuenta de una rica tradición milenaria.
"Si teníamos tal testimonio ante nuestros
ojos, era obvio preguntarse: ¿Por qué
este pasado tan particular y rico en expresiones
ha ido quedando en el olvido? ¿Qué
ha ocurrido con esa tradición? ¿Cuánto
de ella, en rasgos técnicos o costumbres
de uso podíamos pesquisar en los textiles
que actualmente se producen en la zona?".
Las respuestas a estas preguntas debieron buscarse
con un segundo proyecto, realizado en el año
2000 y titulado "Textiles atacameños:
investigación, registro y diagnóstico
de las artesanías textiles del Loa y el
Salar de Atacama." Visitando las casas donde
los habitantes sacaban las frazadas tejidas de
sus camas para mostrárselas, y las ancianas
tejían usando largas espinas como agujas,
las investigadoras pudieron obtener una visión
panorámica de la artesanía textil
en la zona. "Esto nos permitió reconocer
que la etnia atacameña tiene una actividad
textil viva, cuya expresión reafirma su
identidad de grupo, evidenciada en la excelencia
de sus tejidos más tradicionales".
Las observaciones señalaron la existencia
de una identidad y un estilo propios, compartido
con culturas que habitaron en territorios que
hoy pertenecen a Argentina y Bolivia.
Además de conservarse los tejidos en el
núcleo familiar, los atacameños
conservan y respetan el oficio de tejedor, con
un status significativo. A pesar de que cada vez
son menos los que se dedican a él, existe
un conocimiento y una tradición muy valiosos
que podría ser transmitida a las nuevas
generaciones, revitalizándose como patrimonio
cultural y sirviendo como motor de progreso a
una zona con altos índices de pobreza,
a través del turismo y la comercialización
de sus productos.
Es a esto a lo que apunta el actual proyecto de
las investigadoras: "Rescate de tecnologías
textiles tradicionales atacameñas. Registro,
estudio y difusión". A los instrumentos
y técnicas pre-hispánicas, se suman
hoy nuevos instrumentos. Sin embargo, los tipos
de tejidos y de prendas y el uso que de ellos
se hace, han trascendido cientos de años,
comprobando su eficiencia tanto en su aspecto
utilitario como estético y cultural."Las
culturas andinas en general albergan las técnicas
textiles de sus ancestros y el tejido constituye
para ellos uno de los principales medios para
aprender, comunicar y reproducir valores".
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