Cristóbal
Harsen (27), miembro de una
conocida familia de empresarios
hoteleros que partió
a probar suerte al Valle de
Colchagua, y Roberto Neira (28)
un estudiante de derecho que
abandonó la carrera por
amor a la cocina y se formó
trabajando en destacados locales
tanto en Chile como en Estados
Unidos, son los dos chefs socios
del nuevo restaurante Veta Bistró
en la Viña La Posada
de Santa Cruz. Hermosos jardines
y viñedos conforman el
escenario campestre de esta
casa construida al estilo colonial
chileno en donde se come, por
sobre todo, “comida rica”,
según la definen sencillamente
sus dueños.
Una simple merluza, fresca y
bien preparada, o un plato de
carne difícil de encontrar
en una parrillada y de postre
unas frutillas inmejorables
de temporada o un helado artesanal
de fabricación propia,
son la apuesta de este local.
Huyendo de las pretensiones,
su oferta aprovecha la calidad
de los productos de esta privilegiada
zona agrícola y vitivinícola,
potenciada por la estrecha relación
que mantienen con la gente que
los produce. “Nuestra
filosofía no es tanto
rescatar las recetas tradicionales,
sino la cocina que se hace en
el lugar. Para eso hay que estar
con el proveedor, ir a conocer
la huerta, ir a la feria, relacionarse
con la persona que se ha criado
toda su vida en el campo. Ahí
parte la cocina chilena”,
afirma Roberto.
Por Rosario Mena
Tras formarse en la escuela Culinary
de Santiago y luego de un tiempo
de búsquedas infructuosas,
Cristóbal Harsen, miembro
de una conocida familia de empresarios
hoteleros, criado entre los manteles
del Hotel Ritz Carlton, del cual
su padre y sus tíos eran
propietarios, decidió partir
a probar suerte al Valle de Colchagua,
trabajando como chef en el restaurante
de la Viña Viu Manent.
Y se sintió como pez en
el ambiente, el paisaje y la sociedad
de Santa Cruz, lo que, al poco
tiempo, lo entusiasmó a
emprender su propio negocio gastronómico.
Ante la oferta de montar un restaurante
en la hermosa casa patronal y
el privilegiado entorno de la
Viña La Posada, que lo
cautivaron de inmediato, comenzó
a buscar socios.
La idea tomó forma cuando
apareció en escena el chef
Roberto Neira, a quien había
conocido en Santiago y que estaba
también, por su parte,
planeando instalar un restaurante,
pero en la capital. Juntos visitaron
Viña La Posada y decidieron
asociarse para concretar allí
un proyecto gastronómico
que bautizaron como Veta Bistró.
“Fue amor a primera vista”,
dice Roberto, quien asumió
como chef del local. A sus 28
años ya tiene a su haber
un nutrido currículum,
en el que figura su trabajo en
los restaurantes de Cristopher
Carpentier y Rodrigo Barañao,
en Santiago; en la famosa cadena
estadounidense del chef Thomas
Keller, dueño de The French
Laundry, en California y Per Se
en Nueva York, -catalogado como
el mejor restaurante del mundo
por la Restaurant Magazine de
Londres- y en otros locales en
varias ciudades norteamericanas,
además de haber aparecido
fotografiado en la prensa chilena
junto a la presidenta Bachelet,
para quien cocinó durante
su gira a Estados Unidos.
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