A
partir de 1952 la más
emblemática folclorista
y cantora popular de nuestra
historia, despliega su extraordinaria
faceta de artesana y artista
visual, realizando pinturas
y más tarde cerámicas,
esculturas en alambre, máscaras
hechas de mosaicos de granos
y arpilleras bordadas, que
son la más notable
expresión de su rico
universo plástico,
desbordantes de formas y
colores asociados a significados
y sentimientos precisos.
Una obra expuesta en varios
países del mundo,
tardíamente reconocida
en su tierra natal y que
-gracias a la gestión
de la Corporación
Patrimonio Cultural de Chile
que encauzó la voluntad
de la Fundación Violeta
Parra-, desde noviembre
de 2007 cuenta con un espacio
de exhibición permanente
en el Centro Cultural Palacio
La Moneda.