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10 años
cerrado cumplirá el Museo
Baburizza de Valparaíso
en 2007, cuando, por iniciativa
de la empresa Crea, gracias
a una inversión estatal
y privada de 1000 millones de
pesos, si todo resulta como
se espera, y se cierran los
acuerdos con el Municipio, reabrirá
sus puertas al público,
habilitado según estándares
internacionales y albergando
su valiosa pinacoteca que durante
los últimos 6 años
ha sido restaurada por esta
oficina privada.
Una larga historia, no exenta
de polémicas, que ha
dejado a más de un actor
en el camino y que, si bien
remite a la crónica deficiencia
del manejo municipal del patrimonio
cultural en Chile, al mismo
tiempo sienta un interesante
precedente. Un proyecto que
da cuenta de la indiscutible
importancia de la voluntad del
gobierno local para concretar
ideas y abre el debate sobre
las posibilidades de asociatividad
entre instituciones públicas
y privadas, locales y extranjeras,
para asumir el desafío
de la gestión patrimonial.
Por Rosario Mena
Al finalizar
este mes de octubre, la empresa
Crea entregará al Museo
Municipal de Bellas Artes Palacio
Baburizza, ubicado en el Paseo
Yugoslavo, del Cerro Alegre
de Valparaíso, las últimas
piezas de su importante colección
de 245 pinturas, cuya restauración
la oficina privada inició
en el año 2000, asumiendo
los costos del trabajo valorado
en 480 millones de pesos. Restauradas,
fichadas y entregadas por etapas,
las obras están siendo
exhibidas en las dependencias
del Congreso Nacional. Esto,
en espera de la reapertura del
Museo, Monumento Nacional cerrado
en 1997 por su estado de grave
deterioro que ponía en
riesgo la conservación
de su pinacoteca, una de las
más destacadas del país,
con piezas de autores tan relevantes
como Somerscales, Helsby, Valenzuela
Puelma, Boudin, Pedro Lira,
Rugendas o Juan Francisco González.
Ahora, CREA, liderada por Macarena
Carroza, en asociación
con la Compagnia Italiana di
Conservazione, entidad sin fines
de lucro, se prepara para llevar
a cabo el proyecto de restauración
y habilitación del edificio
y su gestión museográfica,
que aspira a convertirlo en
un espacio acorde a los estándares
museológicos internacionales
que abriría sus puertas
al público el próximo
año, con cafetería,
tienda y una nueva sala subterránea
para albergar muestras temporales.
La arquitectura está
a cargo de Cristián Undurraga,
quien transformará los
jardines del palacio en una
plaza dura y, de la mano de
los proyectos municipales de
recuperación urbana,
promete cambiar la cara del
Paseo. Mientras que a la arquitecta
italiana Gaia Ternicheni se
encomienda la restauración
del edificio.
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