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Chile Entero II
1983
Latex y témpera sobre muro
11.70 x 3.30 metros.
Hospital del Trabajador
De manera suscinta y precisa, Mario Carreño
expone en esta obra los principios básicos
del muralismo narrativo, didáctico, ordenado
de acuerdo un tema histórico y simbólico.
En esta selección patrimonial, las obras
de Carreño son las que en términos
estrictos - tanto en técnica como estéticamente,
responden a cabalidad con el carácter de
la demanda social propuesta. En este caso, Chile
II es una alegoría expresiva de las relaciones
plásticas entre cultura y trabajo.
El paño de once metros de largo está
dividido en tres secciones, destinadas a acoger
emblemas regionales del hogar, la mina y el campo.
Mediante la pose de los personajes cada una de
estas escenas resume lo esencial de su posición
social y productiva, teniendo como telón
de fondo elementos sintéticos del paisaje:
cordillera, cielo y un círculo que representa
indistintamente el sol o la luna.
En el primer panel (hogar) se plantea una relación
dinámica entre un exterior representado
por la estabilidad de una iglesia y un interior
simbolizado por la mesa y la mujer guitarrera.
Hay en este sentido, la mención a los dos
hogares básicos de la tradición
de la zona central: iglesia y hacienda. Ahora
bien, la mesa dispuesta y ordenada ha sido un
tema recurrente de la obra de Carreño.
En esta tela permite dotar a la composición
de una serenidad y equilibrio que corresponde
al deseo de poner orden en las cosas. Sin embargo,
no hay orden sin presencia de un índice
de desorden. La guitarra introduce, en su referencia
a la música criolla, el principio de la
fiesta. Esto agrega un carácter ceremonial
a la escena, que se conecta con el panel final.
Este reproduce la imagen de un huaso a caballo,
con sus aperos típicos que parece dirigirse
hacia la zona del Hogar. Entre ambos paneles extremos
se localiza la centralidad del trabajo. Todo parece
indicar que el panel central separa la continuidad
de las escenas anteriores. Es un recurso que resuelve
la dificultad de representar ese mural, las actividades
subterráneas de la mina, exponiéndolas
a la luz del día. Lo paradojal en la composición
de los extremos es que se trata de ambientes diurnos
sometidos a una luminosidad lunar. Un elemento
que llama la atención está constituido
por franjas verticales que separan los paneles.
La referencia a la maravilla y a las decoraciones
de una manta doñihuana hablan de la producción
agrícola y artesanal de la región
acrecentando el simbolismo narrativo del conjunto.
Fuente: Asociación
Chilena de Seguridad
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