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La periodista
María Angélica
Blanco en su estudio "Mujeres
en el acontecer de Concepción"
rescata la figura y las hazañas
de verdaderas heroínas
penquistas que dejaron una marca
imborrable en la historia de
la región y del país.
Desde la
bravura de mujeres mapuche como
Janequeo, que se puso a la cabeza
de las huestes de su pueblo
para declarar guerra implacable
a los españoles, con
la misma audacia que mostrara
la Monja Alférez, quien
huyó de un convento en
la madre patria para luchar
en las filas de los conquistadores
disfrazada de hombre, hasta
la entrega de grandes damas,
como Leonor Mascayano, que provocó
un profundo cambio social a
través de la beneficencia,
la región de Bío-Bío
ha sido terreno fértil
para el surgimiento de impresionantes
talentos y personalidades femeninas.
Sin olvidar el temple y fortaleza
de la madre del hijo de Bernardo
O'Higgins, Rosario Puga; la
capacidad empresarial de mujeres
como Isidora Cousiño
o la pluma tenaz y progresista
de Rosario Ortiz "La Monche",
precursora del periodismo femenino
en Concepción.
La periodista María Angélica
Blanco, con el apoyo de la Universidad
del Bío-Bío, publicó
en 1986 el estudio "Mujeres
en el acontecer de Concepción"
en donde da habla de estas y
muchas otras figuras, dando
cuenta, no sólo de lo
heroico y extraordinario, sino
también, de la labor
de aquellas que fueron forjando
un cambio en el rol social y
cultural de la mujer en Chile,
a través de su inserción
pionera en la vida política
y universitaria, de la creación
de instituciones educacionales
y espacios de diálogo
y discusión.
A través de su investigación,
la autora elabora una narración
sobre el rol de la mujer desde
la Conquista y la Independencia,
tiempos en que se perfila la
mujer chilena, autónoma
y directora del hogar, a partir
de esposas de conquistadores
e independentistas ocupados
en el campo de batalla, que
generalmente velaron solas por
su familia, sus tierras y sus
empleados. Realizando un interesante
rastro de datos, esboza un panorama
sobre la mujer en la educación,
en la beneficencia, en la política,
en la vida universitaria, entre
otras.
"La mujer penquista supo
seguir la ruta que trazaron
las valientes hembras araucanas
y las primeras conquistadoras
hispanas en estas tierras fértiles,
generosas e impregnadas de lluvia
de la región del Bío-Bío.
En tiempos de catástrofe
o en el desafío de la
vida diaria", señala
la autora en el prólogo.
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