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Paola
Castillo: El lenguaje de la
memoria
"Lo que veo es que de alguna
manera, en la escena cinematográfica
y especialmente en el documental
hay mucha presencia femenina,
tanto en la dirección
como en la producción.
Es una situación paritaria,
para usar la palabra de moda.
Mucho más que en el cine
ficción. Por otra parte,
siento que no porque haya más
mujeres necesariamente los temas
son femeninos. La forma de abordar
una temática, la realización,
la sensibilidad, seguramente
son diferentes a los de un hombre.
Pero el tema de género
no es central, ni te diría
que está presente en
nuestras conversaciones. En
mi caso personal no siento una
referencia femenina, sino más
bien una estética, una
afinidad", explica Paola
cuando se le pregunta sobre
la presencia femenina en la
escena documental.
Si bien es el registro una función
inherente al género del
documental, Paola enfatiza la
búsqueda de un lenguaje
audiovisual, no conformándose
con el valor netamente documental
del contenido. "Para mí
el documental es cine. Hay una
diferencia entre un documento
y un documental. Cualquier registro
es un documento, va a dejar
memoria, va a reflejar identidad.
Pero a mi me interesa el lenguaje,
la forma de contar. Esa es mi
búsqueda. Creo que claramente
hay, en este sentido, dos grupos
de documentalistas: los que
están preocupados de
la identidad, de la memoria,
del legado y los que, además
de eso, están preocupados
del lenguaje. Creo que forma
y fondo están unidos".

Úrsula
y Cristina Calderón,
las mujeres que protagonizan
el documental
La última huella,
de Paola Castillo.
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Una búsqueda que no
abandona la conciencia de estar
construyendo un testimonio ("algo
que va a perdurar, que es una
huella") y el sentido del
deber de hacer visible aquello
que permanece al margen del
sistema. "En el mundo que
vivimos, las cosas que no se
conocen no existen. En el caso
de un pueblo como los yaganes,
hay una doble muerte: una cultura
al borde de la extinción,
y a la vez una cultura muerta
por la ignorancia, por el desconocimiento
del resto". Respecto a
la elección de estas
mujeres sobrevivientes de la
etnia fueguina como tema de
La última huella, asegura
que responde a una intuición:
"No sé por qué
elegí precisamente eso.
Soy súper intuitiva,
de alguna manera me llaman la
atención las cosas que
están muriendo. Quizás
es una forma de lucha contra
lo inevitable. El intento de
que quede algo".
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