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Hace más de cien años,
tres periodistas de oficio,
pertenecientes a distintos estratos
económicos y culturales,
editaron dos relevantes obras:
Chile Ilustrado (1872) y Tarapacá
(1903). La primera, del aristócrata
empresario Recaredo Tornero,
es considerada el primer álbum
ilustrado del país, en
tanto que la segunda, escrita
por los obreros Nicanor Polo
y Osvaldo López, es la
primera novela publicada sobre
el salitre. Ambos ejemplares,
editados como facsímiles,
corrieron un destino tan opuesto
como el origen de sus autores.
Chile Ilustrado fue premiado
y considerado indispensable
para el conocimiento del territorio,
transformándose en la
mejor carta de presentación
de nuestro país en el
extranjero. En cambio, Tarapacá
fue considerada ofensiva y peligrosa,
retirada del mercado y destinada
al olvido. Los dos ejemplares
fueron reeditados al alero de
la Corporación Patrimonio
Cultural de Chile con el apoyo
de la Ley de Donaciones Culturales,
rescatándose así,
dos documentados y disímiles
testimonios, que hasta el día
de hoy permiten comprender la
conformación de nuestra
identidad.
El resumen
de Chile
En 1872, durante una breve residencia
en París el visionario
empresario, Recaredo Santos
Tornero, nacido en el seno de
una familia de tradición
librera y periodística,
publicó Chile Ilustrado,
el primer álbum ilustrado
sobre nuestro país, ue
luego fue premiado en la Exposición
del Libro de Filadelfia, en
1876. Impresa bajo el sello
de Librerías i Agencias
de El Mercurio, principal casa
editorial de la época,
esta guía descriptiva,
fue también el primer
ejemplar que contó con
abundante apoyo gráfico,
conformado por 200 grabados
en madera y 10 litografías
a dos tintas.
Su autor pretendió realizar
un resumen histórico,
político, industrial,
social y estadístico
del país, dividiéndolo
en tres partes. La primera parte
agrupa, una gran cantidad de
datos históricos y estadísticos
sobre cada una de las capitales
de provincia y sus puertos principales:
descripción de cada ciudad;
historia de los edificios públicos
(varios desaparecidos) y establecimientos
de beneficencia. Además,
incluye una reseña sobre
el estado de su instrucción
pública, población,
recursos, producciones, comercio
y empresas industriales.
La segunda parte recopila datos
necesarios para el exacto conocimiento
del país, dando una descripción
general del territorio, con
respecto a extensión,
topografía, hidrografía,
clima, zoología, división
política y producción
agraria. Incluye datos con respecto
a la cantidad de habitantes,
escuelas, composición
del ejército, rentas
nacionales, deuda pública,
periódicos y grandes
haciendas, entre otros.
Finalmente, la tercera entrega
un bosquejo de los usos y costumbres
de la sociedad chilena. Así,
se describen asuntos como el
matrimonio, el bautizo, la educación
y las estrictas normas de convivencia
de la época. Además,
oficios, como el del minero,
aguatero, beatero, uvero y lechero,
entre otros. También
se hace mención a algunas
tradiciones y costumbres religiosas
como la del cucurucho, hombre
que vestía una túnica
negra y un bonete en forma de
cono y que tenía por
misión espantar a los
niños y a los perros.
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