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La manera en que los miembros
de una comunidad manifiestan su dimensión
lúdica es, por su inherente libertad, una
fiel expresión de los aspectos más
profundos de la identidad. Basándose en
diversos investigadores, y autores tan emblemáticos
como Alonso de Ercilla, Alonso Ovalle, Benjamìn
Vicuña Mackenna y Francisco Núñez
de Pineda, Karen Miller, hija del fallecido folclorólogo
Oreste Plath, elaboró, en el sitio web
dedicado a la vida y obra de su padre, una reseña
de los juegos tradicionales chilenos, desde las
prácticas araucanas, hasta los torneos
de la época republicana.
Encuentralo en : http://www.oresteplath.cl/criticas.html
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| Juegos
araucanos
Gran parte de los juegos mapuche,
sirven como entrenamiento a los niños y
preparación de los adultos para la guerra.
Las carreras de caballo, el juego de la pelota,
la chueca, la pilma, el linao, la honda y la lanza,
entre otras prácticas, obedecen a este
entrenamiento fìsico. La habilidad motriz
para imitar movimientos de personas, animales
y aves es ejercitada, dando vigor a sus danzas.
Los juegos de destreza intelectual, tales como
el comicán, similar al ajedrez, también
tienen su lugar. La agilidad y el azar , se ponen
a prueba en la taba y el tafan, a través
de los cuales más de una vez se pusieron
en juego las posiciones sociales de los mapuche
y la suerte de sus prisioneros de guerra. Gritos
de ánimo y celebraciones de triunfo, acompañan
al juego, expresando sus aspectos mágicos
y supersticiosos.
Juegos criollos de la conquista
La importancia de los
caballos en la Conquista, cuando su valor supera
al de un soldado, da paso al rodeo, una práctica
que se origina en la necesidad de hacer un conteo
de los animales, mientras que las carreras de
caballo con apuesta son el principal pasatiempo
de los españoles. El campesino se alìa
tambièn al caballo en la la mayoría
de sus fiestas y juegos, como el rodeo, las topeaduras,
las domaduras, la trilla a yeguas y las carreras
en pelo.
Juegos de la Colonia
En la época de
la Colonia,se consolida una tradición del
juego en Chile. Varios juegos de a caballo se
practican en la época de la Colonia. A
estos juegos que convocan a una gran cantidad
de público, se suman las peleas de gallos,
que se hacían en lugares especialmente
habilitados, llamados "reñideros"
. El sincretismo hispano-indígena e hispano-chileno
queda de manifiesto en la práctica de juegos
mapuches como la chueca, la taba y otros de tan
antigua tradición europea como las chapas
(o el juego del cara o sello) , los pares y nones,
el juego de bolos y otros juegos de apuestas.
La rayuela, de origen español, tiene gran
aceptación.
Famosas fueron las guerras de piedras, entre contendientes
de una y otra rivera del rio Mapocho, las que
eran observadas por un gran público instalado
en el principal paseo santiaguino: el Tajamar.
Juegos como el de las escondidas, la gallina ciega,
el cordero sal de mi huerta, el otra esquina por
ahí, el pimpín sarafín, el
Ca-ti-ta-ja, el hilo de oro, llenan los patios
en los sectores más acomodados. El juego
oficial es el de la pelota, al estilo viscaino,
traido por los españoles y practicado en
anfiteatros especialmente construidos, y luego
en las canchas de pelota, habilitadas en los institutos.
El volatín también se juega en canchas,
donde igualmente se salta a la cuerda.
Los pasatiempos sociales consistían en
los paseos en carreta, en los juegos de prendas,
en el Ajedrez, las damas, la Lotería, que
se jugaban en los salones y en los cafés,
donde habìa tambièn una sala de
juegos de "cartas". En 1812 se introduce
en Chile el billar. Las bolitas, el columpio,
el diabolo, el trompo, el emboque y el palo encebado
son otros juegos tradicionales. Las carreras de
carretillas humanas y la de ensacados, el futbol
y otras competencias, aparecen en Fiestas Patrias.
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