Entrevista
con José Miguel Zambrano,
Presidente de la Sociedad de Amantes
de Cartagena
Cartagena:
De la opulencia al lumpen (continuación)
Playa
para todos
En
consonancia con su estilo de gobierno
populista, que incluyó
la elaboración del Código
del Trabajo para defender los
derechos de los obreros, el General
Ibáñez del Campo
promovió las vacaciones
de los sectores de escasos recursos
en el balneario más cercano
a la capital. E inició
con ello un proceso de degradación
urbana y ambiental que sería
rematado por el gobierno democratacristiano
de Eduardo Frei Montalva, con
la creación de campamentos
populares y la institucionalización
de las llamadas Colonias de Veraneo.
"Institucionalizaron la rasquería
-sentencia el periodista-. La
gente no tenía ni agua
potable. Eran puras casuchas insalubres.
Se creó el camping El Ensueño".
Como consecuencia de esto, se
produce la segregación
social de Cartagena, en dos grupos
separados por el rompeolas. En
los años '60, la Playa
Chica es ocupada por los veraneantes,
como se denomina a los propietarios
de casas de residentes durante
los 3 meses del verano. Mientras
que en la Playa Grande se desparraman
los turistas, trabajadores con
sus familias que vienen a pasar
el día o el fin de semana.
"Llegaban hasta 27 trenes
en un día. Eran masas populares,
pero no lumpen. Ahora sí
que estamos llenos de lumpen",
aclara Zambrano, quien describe
la contrastante formalidad reinante
en el sector acomodado: "Para
ir a la Playa Chica tenías
que vestirte como si fueras a
la iglesia".
Orden y corrección que
habían sido parte de la
cultura cartaginense en sus tiempos
de reluciente balneario. "Había
una disposición municipal
que decía que en Cartagena
estaba prohibido caminar en la
vía pública a pie
y torso desnudo. La gente tenía
que salir bien vestida. Las carpas
instaladas en la playa para las
familias veraneantes, estaban
marcadas con letras y números
de acuerdo al propietario. El
15 de diciembre la familia le
pagaba a un carpero para que les
armara las carpas, que permanecían
instaladas hasta el 15 de marzo.
En la playa había 3 entradas,
por donde pasaban los carritos
con las carpas, que estaban pegadas
al muro y todo su equipamiento.
En cada entrada había un
carabinero. No se podía
entrar con cocaví a la
playa".