Entrevista
con José Miguel Zambrano,
Presidente de la Sociedad de Amantes
de Cartagena
Cartagena:
De la opulencia al lumpen (continuación)
Reducto
liberal
La
Revolución del '91, tras
la muerte de Balmaceda, define
el perfil social que adquiere
Cartagena, identificándose
con la intelectualidad liberal
y laica, en contraste con el conservadurismo
católico. "La mayor
parte de la gente que se ha instalado
aquí proviene de familias
tradicionales, pero que han vivido
en Europa, son liberales y bohemios.
Y son balmaceditas. Los conservadores
no toleraron vivir con los derrotados
y se fueron a un lugar que se
llamaba las Playas Blancas de
Cartagena. Lo que hoy es Las Cruces.
Y allí reproducen Cartagena
en chico. Y copian las casas,
pero estas casas miran a Cartagena
y nunca les da el sol. El pobre
Nicanor Parra está ahí
amohosándose".
Revisa
el álbum
En 1920 el tren llegó hasta
la mismísima playa de Cartagena,
multiplicando exponencialmente
la cantidad de turistas, lo que
es habitualmente sindicado como
el origen de la decadencia del
balneario. Versión que
Zamorano desmiente tajante: "La
muerte de Cartagena fue mucho
más lenta de lo que la
gente cree. El ferrocarril era
una institución, un patrimonio.
Esta estación fue el primer
terminal turístico que
tuvo Chile", señala
en alusión a la Estación
que actualmente está siendo
restaurada por iniciativa municipal.
"A fines de los años
50 la cosa se dislocó.
Cartagena ya no era puerto exportador
porque estaba San Antonio, aquí
la gente llegaba a veranear, salvo
unas pocas personas, entre ellos
el papá de Patricio Tombolini,
que vivía en Cartagena
y trabajaba en Santiago y todos
los días se tomaba el tren
ida y vuelta. La decadencia se
produce al final del gobierno
de Ibáñez y principios
del de Alessandri".