Entrevista
con José Miguel Zambrano,
Presidente de la Sociedad de Amantes
de Cartagena
Cartagena:
De la opulencia al lumpen (continuación)
Balnearios
a la europea
Tras
la Independencia, en la segunda
década del XIX, la cultura
europeizante de la clase ilustrada,
se potencia con la integración
en la sociedad chilena de ingleses,
franceses, alemanes, imprimiendo
el sello europeo en la característica
arquitectura ecléctica
que identifica a estos balnearios.
"Se copian los balnearios
europeos. Incluso se traen casas
prefabricadas", cuenta el
periodista. Ya en 1850 Cartagena
se perfila como el balneario de
Santiago. El logro de una cierta
estabilidad política y
el apogeo económico debido
la explotación de las salitreras
del norte, y al alza de las exportaciones
de madera y trigo, propician el
bienestar que impulsa el desarrollo
urbano de Cartagena, convirtiéndolo
en centro de descanso, vida social
y buen pasar. "La gente comenzó
a comprar aquí casas de
veraneo. El tren llegaba hasta
Leyda, y desde ahí se venían
en carreta con bueyes, se demoraban
3 días. Traían muebles,
pianos, baúles. Era terrible.
La gente se venía en septiembre
y se volvía en Semana Santa.
Los niños no iban a la
escuela, tenían institutrices.
Se educaban en la casa. Y los
papás vivían de
las rentas".
Entre 1890 y 1930 la ciudad vive
su época de gloria. El
fortalecimiento de la economía
tras la guerra del Pacífico
induce un rápido crecimiento
de todos los balnearios situados
en la zona central, en tanto que
Valparaíso se consolida
como puerto y centro comercial,
contando con la Playa Las Torpederas,
en el sector de Playa Ancha, como
lugar de descanso fundado por
la influyente colonia inglesa.
"Tú puedes ver que
la costanera que está entre
El Membrillo y las Torpederas
es similar al paseo de Cartagena",
observa Zambrano.