|
Las
grabaciones
Casi no existen registros sonoros
del trabajo de los guitarroneros
originales, personajes que no
conocen ni se interesan en algo
parecido a una "carrera
musical". Su trabajo está
en escasos registros, pues se
ha desarrollado principalmente
en vivo. "Santitos"
Rubio fue parte del grupo de
músicos convocado en
1973 por Víctor Jara
para su disco "Canto por
travesura", en el que reunió
canciones pícaras tradicionales
de Chile. Casi tres décadas
más tarde, su talento
volvió a quedar grabado
para el álbum "El
guitarrón chileno"
(2001), un proyecto Fondart
que también reunió
el trabajo de otros cuatro de
los guitarroneros más
experimentados de Pirque: Juan
Manuel Saavedra, Juan Domingo
Pérez, Alfonso Rubio
(hermano de Santos) y el propio
Osvaldo Ulloa. Los expertos
recuerdan con nostalgia el cuarteto
de payadores que hacia principios
de los años '80 coordinó
Pedro Yáñez, y
que reunió durante un
tiempo a leyendas de nuestro
folclore, como Benedicto "Piojo"
Salinas y Santos Rubio, junto
a Pedro y Jorge Yáñez.
En el 2004, José Pérez
de Arce buscó tender
un puente entre la tradición
campesina y el pop-rock latinoamericano
en el muy peculiar disco "Nometomesencuenta".
Allí, títulos
de gente como Café Tacuba
y Gustavo Cerati se alternaban
con décimas tradicionales
del campo chileno, sonando a
través de la interpretación
de, entre otros invitados, el
grupo La Chimuchina (del cual
Pérez de Arce es miembro
fundador), Cuti Aste, Silvio
Paredes (del grupo tecno Los
Mismos) y los propios Santos
Rubio y Osvaldo Ulloa. Según
Pérez de Arce, su intención
fue no quitarle protagonismo
al instrumento:
- Lo que más me interesaba
era ser intérprete y
poner todo al servicio del guitarrón.
Algo más, como integrar
temas míos, hubiese sido
demasiado. Creo que las siguientes
etapas de mi trabajo pueden
ya aventurarse por otros lados,
pero tienen que irse dando solas,
de modo muy natural.
- Siendo tú un musicólogo,
¿no era tentador aproximarse
a un disco así desde
un lado demasiado intelectualizado
quizás?
- Bueno, hay una escuela de
Musicología que dice
que esto que hago yo es como
el demonio mismo. Para a mí
todo eso no me va ni me viene.
Yo no puedo imitar a los campesinos,
porque no lo soy. Sí
estaba muy asustado por lo que
podrían decir "Santitos"
y el "Chusto". Pero
les gustó. Se dieron
cuenta de que en el disco había
una vuelta de tuerca.
Es probablemente una disposición
como la de Pérez de Arce
la que puede asegurar la supervivencia
de este instrumento, cuyos cultores
originales podrán partir,
pero podrá mantenerse
firme gracias a sus alumnos
y seguidores. Santos Rubio -un
hombre ciego que también
es experto en payas, arpa, acordeón
y vihuela- ofrece clases desde
hace más de una década
en el colegio La Puntilla, de
Pirque. En unas décadas
más sus alumnos contarán
que conocieron a una leyenda.
|