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Los
guitarroneros
Santos Rubio (n. 1938, Pirque)
y Osvado "Chusto"
Ulloa son los únicos
dos guitarroneros que pueden
jactarse de pertenecer a la
generación original de
intérpretes, aquella
críada en Pirque, y que
conoció a Violeta Parra
y Víctor Jara cuando
ambos músicos llegaron
hasta allí para conocer
más sobre uno de los
pocos instrumentos que pueden
considerarse típicamente
chilenos.
Aprendieron a cantar probablemente
en "ruedas de cantores-poetas",
en las que se intercalan voces
para interpretar, casi siempre,
décimas. Aunque en las
ruedas no se exige virtuosismo
ni una voz particularmente dotada,
no son algo que pueda tomar
cualquiera. En una entrevista
previa para Nuestro.cl, el joven
músico y payador Manuel
Sánchez destacaba que
la interpretación del
guitarrón exige una técnica
nada fácil: "Hay
todo un desarrollo. Hay que
dominar la décima, saber
improvisar, también en
cuarteta. No es un juego de
rima con un guitarreo. La guitarra
debe imitar el guitarrón".
Además de destacar "la
concentración y memoria"
que exijen las ruedas, José
Pérez de Arce subraya
que no es parte de la tradición
el concepto de virtuosismo,
como puede entendérsele
en otros géneros musicales:
"En general, los instrumentos
en América no están
para esa cosa complicada. Puedes
llegar a tocar como los dioses,
pero no con un criterio de impresionar,
como, qué sé yo,
Paganini. De hecho, si vas a
una rueda campesina de guitarrón,
hay unos cantantes ¡pésimos!,
pero son igual de importantes
que el resto porque tienen mucho
entusiasmo. De hecho, les dicen:
"Oye, guatón, que
cantai mal", y eso no es
un problema".
Su soporte de técnica
es el punteo (nunca el rasgueo,
como en la guitarra) y su afinación
es una, y siempre igual. Pérez
de Arce explica que "se
toca con las uñas, con
'pasadas' y 'floreos' para embellecer
el canto, y los sorpresivos
'trinados' de los 'diablitos'
que ayudan a mantener el tono".
La estatura histórica
de Santos Rubio y "Chusto"
Ulloa está dada, en parte,
por esa habilidad sobre las
cuerdas, aunque también
en su carisma como intérpretes
(y para eso, no hay más
que ir a verlos). Son músicos
por completo ajenos a la dinámica
de la industria discográfica,
y que muy lentamente comienzan
a ser apreciados en todo su
valor patrimonial. Santos Rubio
recibió en diciembre
del año 2004 el Premio
a la Música Nacional
Presidente de la República
de manos de Ricardo Lagos.
En paralelo a los periódicos
seminarios o estudios académicos
sobre el instrumento (y a una
que otra incorporación
a actos oficiales), existe en
la actualidad la Agrupación
Herederos del Guitarrón
Chileno, que organiza anualmente
un encuentro nacional de intérpretes
(en Pirque) abierto a todo público.
Así informó el
boletín de la municipalidad
del encuentro del año
pasado:
"
congregó
a quince exponentes de diversas
regiones del país. En
la actividad que tuvo como conductor
al actor y cantor popular Jorge
Yáñez, estuvieron
presentes la diputada Isabel
Allende; Jaime Escudero, alcalde
de Pirque; Lorena Berríos,
concejala de la comuna, Teresa
Montrone, candidata a diputada
y Ana María Foxley, Directora
Regional de Cultura. Los guitarroneros
comenzaron pasadas las 17.00
horas el encuentro que incluyó
los compases de las 'Décimas
para el Padre Hurtado', el canto
por apunte, por travesura y
a lo poeta. Tampoco faltaron
solos de guitarrón y
'preguntas y respuestas'. Este
año, en el encuentro
participaron cultores urbanos
y rurales, provenientes de Copiapó,
Putaendo, Colina, Santiago,
Estación Central, Maipú,
Aculeo y Pirque".
Se ve que el guitarrón
es un instrumento vivo. En el
último disco de la banda
rock Los Tres, "Hágalo
usted mismo", Ángel
Parra también se acomoda
uno para la cueca "Agua
bendita", y son conocidas
las grabaciones que al respecto
viene haciendo el payador Pedro
Yáñez (otro alumno
de Santos Rubio) desde los años
'70. La nueva generación
de guitarroneros incluye a Moisés
Chaparro y Manuel Sánchez.
Además de su trabajo
solista, éste último
es parte (junto a Sergio Sauvalle
y José Cabello) de la
agrupación Ensamble Tradicional
Chileno, cuyo único disco
hasta ahora (homónimo),
combina música recopilada
de los campos chilenos con algunas
composiciones del propio Sánchez
interpretadas con guitarrón
chileno.
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