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Empeñado
en el desarrollo de una cocina con identidad
propia y convencido de la importancia de
la educación en este aspecto, el
chef advierte contra la precariedad de la
modas , destaca la importancia de valorar
los productos propios y cultivar la comida
como un arte, que requiere un tiempo, y
critica la aún pobre cultura gastronómica
chilena. Rescatamos la entrevista realizada
por Nuestro.cl al líder de Les Toques
Blanches, Guillermo Rodriguez.
Por Rosario Mena
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Moda peligrosa: Cómo en la gastronomía
la moda atenta contra la calidad.
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Comer en masa: La precaria cultura gastronómica
chilena.
-
La búsqueda de las raíces:
La experiencia del rescate de la tradición
culinaria.
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Blanca cofradía: Las exigencias de
un Toque Blanche
A principios de los noventa, en un viaje
de regreso a París, en donde estudió
gastronomía, el chef del Hotel Plaza
San Francisco, Guillermo Rodríguez,
se encontró con sus ex compañeros.
A la cabeza de los más importantes
restaurantes franceses, estaban agrupados
en Les Toques Blanches, una asociación
de origen francés presente en varios
países del mundo, que Rodríguez
no dudó en formar en Chile. Con la
correspondiente medalla, los estatutos y
la representación, regresó
para presidirla y hacer de ella una selecta
cofradía de la que forman parte algunos
de los más prestigiosos chefs del
país. Pero eso no es todo. Su nombre
se asocia a la búsqueda de una cocina
chilena moderna de alto nivel y con identidad
propia. Aspiración que Rodríguez
lidera con determinación que no transige
ante los restaurantes fashion ni
la farándula de los programas de
cocina.
- ¿Qué
define un buen plato?
- Presentación, sabor, equilibrio
entre diferentes texturas y colores, distintos
gustos dentro del mismo plato, para que
tú, a medida que te lo vas comiendo,
vayas sorprendiéndote. Una cocina
entretenida.
- ¿Qué características
debe reunir un buen restaurante?
- Primero, que la gastronomía sea
de buen nivel. Esto no significa tener presentaciones
fastuosas o extravagantes, sino una gastronomía
bien hecha. Eso quiere decir que el pescado
esté cocinado a punto, que la verdura
esté al dente, que las salsas sean
livianas, no llenas de crema ni pesadas
que tapen el producto. Que los sabores tengan
una delicadeza y una pureza y todos se identifiquen
dentro de la comida. Una comida simple,
pero bien hecha. Eso es para mí una
buena gastronomía. La segunda característica
muy importante es el servicio. Que tú
en el restaurante te sientas bien acogido,
como en tu casa. Después vienen elementos
de coherencia, como una buena carta de vinos
y que esa carta, para nuestro país,
sea bien recomendada desde un punto de vista
técnico, de enseñanza, de
educación para el comensal, no de
una persona que te vende un vino de promoción.
Ese es un gran problema hoy día en
Chile. En los restaurantes hay somelliers,
pero son de una viña y te recomiendan
su vino. No hay una selección objetiva
en una carta de vinos amplia, variada. Para
eso hay que tener a una persona que sepa,
que se maneje técnicamente y no que
sea de una viña. Después está
el tema del ambiente, debe ser agradable,
luminoso, tener elementos naturales. |