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Hasta el mes pasado permaneció
expuesta en el Museo de Bellas Artes la muestra
"Adolfo Couve: Una lección de pintura",
retrospectiva de la desconocida obra pictórica
de Adolfo Couve, titulada con el nombre de una
de sus novelas. Con la curatoria e investigación
de la historiadora del arte Claudia Campaña,
amiga del escritor- artista y heredera de su cátedra
en la Universidad Católica, el proyecto
incluyó la edición de un catálogo
razonado, constituyendo el primer intento serio
de conocer y comprender a una figura mítica,
cuya leyenda, romántica y decadente, se
selló en 1998 con su suicidio en el nostálgico
balneario de Cartagena, donde pasó los
últimos catorce años de su vida.
Nos acercamos a la autora, Claudia Campaña,
quien nos habló de este trabajo y de su
mirada al artista y su obra.
Por Rosario Mena
¿Cómo
se gesta este proyecto de exposición-libro?
Este trabajo se inició en 1998 cuando presenté
un proyecto a la Dirección
de Investigación de la PUC para iniciar
la recopilación, catalogación y
análisis de la obra pictórica de
Couve. Además, en esa fecha propuse al
Museo de Bellas Artes de Santiago realizar una
retrospectiva y a Editorial
Eco la publicación de este estudio. Es
decir, durante tres años trabajé
en la preparación del libro y la exposición.
Me parecía que muchos
hablaban de que Couve era un gran pintor o no,
pero poco se conocía su
obra, no había ni un solo libro que la
registrara y analizara. Por tanto,
me pareció que era necesario intentar reunir
sus trabajos y comentarlos.
Ahora que ya concluyo la retrospectiva se pueden
emitir juicios
fundamentados.
¿Cómo
es que heredas la cátedra de Couve en la
Universidad?
Couve hizo clases de teoría en la PUC a
partir de 1974. En 1981 él decidió
renunciar a sus cursos de la Escuela de Arte para
dedicarse a enseñar sólo en la U.
de Chile. Yo en esa época estudiaba en
esa casa de estudios y además era su ayudante.
Fue él quien decidió que yo debía
tomar su cátedra en la Universidad Católica
y se lo hizo saber a las autoridades correspondientes.
El creía que yo podía hacer una
buena labor. O sea, se puede hablar de "heredar"
en la medida que recibo algo que con anterioridad
había pertenecido a él: la cátedra
de Renacimiento y Barroco de la PUC. Ambos compartíamos
el mismo entusiasmo por las artes de estos períodos.
El me regaló muchos libros que tratan sobre
la materia. Claro está que hoy mis clases,
a pesar que tratan sobre temas similares, son
muy distintas a las de Couve.
¿Cuáles
son, en tu opinión, los principales artistas
y obras chilenas con las cuales dialoga la obra
de Couve y cómo sintetizarías su
relación con Pablo Buchard?
El admiraba a Juan Francisco González y
a Pablo Burchard, quien -hay que aclarar- jamás
fue su profesor de pintura en la U. de Chile-.
Al observar sus óleos ello es evidente.
A estos pintores, igual que a él, les interesaba
el problema de la mancha, la solución rápida,
la narración mínima y el fragmento.
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