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Entrevista
con Gastón Maluenda, Tachuela Mayor:
"Nosotros
somos el circo chileno"
Conversamos con Gastón Maluenda,
Tachuela Grande y administrador
del "circo más famoso de Chile".
Por Rosario
Mena |
Agenda 2004
Ubicación:
Alameda con Las Rejas, Metro Las Rejas.
Funciones:
Lunes a viernes,
18:30 y 21:00. Sábados y domingos,
16, 18:30 y 21:30 hrs. del 10 al 20 de octubre.
Entradas: Niños $2.000, adultos $3.000.
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| Circo
Los Tachuelas |

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ancha |
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Instantáneas junto
a ex presidentes de la república cuelgan
de las paredes de la oficina rodante de Gastón
Maluenda, el mayor de los dos hermanos de la dupla
de payasos Los Tachuelas, productor y primero a
bordo del circo del mismo nombre. Tras la boletería
y delante de la carpa levantada en Nataniel con
Santa Isabel, se instala este despacho móvil
completamente equipado y forrado de imágenes
que rescatan el presente, el pasado y la insólita
prehistoria de "el circo más famoso
de Chile". Los orígenes de la tradición
familiar quedan documentados en una antigua fotografía
que muestra a un valiente caballero de apellido
Maluenda, que a fines del siglo diecinueve ostentaba
la hazaña de domar a un toro en la pista.
Tres generaciones hubo que
esperar para el nacimiento del circo Los Tachuelas,
por obra de Gastón y su hermano Agustín
(Tachuela chico), quienes formaron una de las
parejas de payasos más emblemáticas
de la televisión chilena, y en 1985 decidieron
montar su propia carpa, en la cual los animales
tuvieron desde el principio un gran protagonismo.
Elefantes, tigres, leones, osos, monos y caballos
forman parte del elenco. "Los animales son
parte importante del circo. Antiguamente era muy
fácil conseguir animales, incluso chilenos.
Ahora hay mucho control del Sag, e incluso se
ha hecho muy mala fama a los circos como traficantes
de animales que los mantienen en malas condiciones,
etcétera. Nosotros trabajamos con animales
de cautiverio y los mantenemos con todos los cuidados
y requerimientos que se exigen".
Lo que surgió como
un pequeño circo con un ligero equipaje,
se ha convertido, gracias a la gestión
de el Tachuela grande, en un negocio rentable
y profesional, con buena producción e infraestructura,
con buses y camiones que transportan a toda la
familia, incluidos hermanos, esposas, nueras,
hijos, nietos y sobrinos que van de ciudad en
ciudad y nacen cada uno en un lugar distinto de
Chile o Sudamérica al cual llevan su espectáculo.
"La familia para nosotros es lo principal.
Yo soy el jefe no porque sea el dueño del
circo, sino porque soy el hermano mayor, por lo
tanto tengo una jerarquía y tanto mis hermanos
como todos los demás me respetan mucho".
Una guagua de seis meses es
la figura más joven del elenco, que incluye
a varios niños que en su mayoría
trabajan como payasos y cuyas vidas son muy diferentes
a las del común de los chicos de su edad.
"Los niños circenses viven y se educan
en la familia, lo que es muy bueno para ellos.
Van viajando con el circo y pasando esporádicamente
por escuelas que cambian todo el tiempo. Cuando
llegan a un lugar inmediatamente son la sensación
y los compañeros los admiran. La ley dice
que en las escuelas públicas es obligatorio
recibir a los alumnos aunque vayan quince días",
explica Maluenda.
Quien concentra todas las
expectativas de la familia y se vislumbra como
la gran promesa es Pastelito, un joven de 18 años,
hijo de Agustín.
Una sonrisa encantadora y un extraordinario talento
musical (canta, toca saxo, trompeta, teclados
y percusiones) proyectan hacia el futuro la tradición
circense de los Maluenda, que se mantiene fiel
a sus raices y que no se encandila con modelos
internacionales "Por muy bueno que sea, nosotros
no vamos a hacer lo que hace el circo de Solei,
que es para Europa. La idea es que el pueblo nos
vea insertos en el contexto que nos pertenece
que es el de la cultura popular chilena".
Pero eso no es todo:
defender la profesión como un oficio claramente
definido por sus prácticas y por la trayectoria
y tradición familiar, aparece como una
misión clave para sus cultores, a la cual
la Ley del Circo, que se estudia en el Congreso,
debería contribuir: "Hay muchas cosas
que se autodenominan circo y no lo son. El actor
Andrés del Bosque hizo unos montajes al
estilo clown y ya puso una escuela de circo. Andrés
Pérez, que fue un gran director, le puso
a su teatro, que no era circo, El Gran Circo Teatro.
Nosotros somos el verdadero circo y es importante
que nuestra profesión se reconozca y se
dignifique".
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