14 kilómetros
al sur de Lota, en medio de
bosques nativos y vertientes,
se ubica el complejo turístico
Chivilingo, sitio histórico
de la central hidroeléctrica
del mismo nombre, la primera
del país, ideada por
Thomas Alva Edison y construida
por la Compañía
Minera del Carbón de
Lota. Su antigua maquinaria
en exhibición es testimonio
majestuoso de una tecnología
pionera, en una zona hoy sumida
en el abandono que otrora fue
motor del progreso nacional.
Revisa
el álbum
En mayo de 1997, cuando se clausuraban
las minas de Carbón de
Lota, se cumplía un siglo
desde la fundación de la
Central Hidroeléctrica
de Chivilingo instalada a sólo
14 kilómetros de este complejo
minero, que habiendo sido un motor
central para el progreso del país,
hoy es una zona de depresión
económica y desencanto
social. En ella sobreviven, en
medio del abandono, como fantasmas
de la opulencia pasada, testimonios
como el Parque de Lota, y el museo
de la Familia Cousiño,
además de esta Central,
verdadero emblema del progreso
y la modernidad anunciados por
la revolución industrial.
En 1893, sólo diez años
después de que llegara
la electricidad al país,
y tres máquinas a vapor
accionaran siete generadores para
alimentar las luces alrededor
de la Plaza de Armas, la Compañía
Minera del Carbón de Lota,
impulsada por don Carlos Cousiño,
inicia los estudios para la construcción
de la Central, motivados por la
disponibilidad de agua en Chivilingo
y la creciente demanda de energía
adaptable a las minas subterráneas,
siendo la eléctrica la
que presenta mayores ventajas.
Los trabajos, a cargo de la compañía
norteamericana Consolidated Co.
se iniciaron en 1896 y en 1897
fue inaugurada la primera central
hidroeléctrica en Chile
y la segunda en Sudamérica.
El equipamiento fue traído
desde Alemania.
Además de proveer de energía
eléctrica a las minas,
base del desarrollo económico
de la región, durante 78
años la central alimentó
a toda la ciudad de Lota y a otras
industrias cuyo surgimiento en
la zona propició. Dejó
de operar en 1975.
En 1990 es declarada Monumento
Nacional y en 1998 la ciudad de
Lota cede su administración
a la Fundación Chile, siendo
habilitada como un complejo turístico,
de más de seis hectáreas,
bordeado por el río Chivilingo,
que cuenta con sitios de camping
habilitados con baños y
agua caliente, piscinas, juegos
infantiles y senderos que conducen
a cascadas a través de
bosques nativos, además
de un restaurante que constituye
una de las mejores alternativas
gastronómicas de la zona.
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