Al
pasear por las calles de Chiloé,
una particularidad que llama
la atención es el afán
de sus habitantes por decorar
sus ventanas con absoluta conciencia
de que son parte de la fachada
y de que el caminante puede
apreciarlas con agrado. Un gesto
que demuestra cómo los
habitantes de la isla, en vez
de protegerse y de esconderse,
prefieren con orgullo otorgar
al transeúnte la posibilidad
de echar un vistazo hacia el
interior del hogar.
Por Paula Fiamma
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