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Gusto
alemán
El cementerio antiguo de Chillán
estaba ubicado al oriente de
la ciudad en los terrenos que
actualmente ocupa la Población
Juan XXIII. En ese mismo lugar
se emplazaba el cementerio Alemán,
con su monumental mausoleo.
Posteriormente el Cementerio
fue trasladado a la Avenida
Dr. José María
Sepúlveda Busto, que
en dirección al oeste
se convierte en el camino a
la costa. Este emplazamiento
actual se debe a la donación
de parte del fundo Bureo, de
la Sucesión Vicente Pérez
Penroz, a la Junta de Beneficencia
Pública, acreditada el
año 1899, aunque unos
doce años antes ya se
ocupaban esas tierras como lugar
de entierro. El encargado de
construir el nuevo recinto fue
el ciudadano alemán,
Don Gustavo Saenger.
En el frontis del Cementerio,
de más de cien metros
de largo, se encuentran rejas
y portones de hierro forjado
importados desde Alemania, por
el entonces Director de la Beneficencia
Don Federico Kell, quién
además, importó
algunos árboles que,
junto a otras especies autóctonas
configuraron un amplio parque,
hoy bastante disminuido debido
al uso del terreno en pasajes
y mausoleos. Abetos, pinos,
araucarias, tilos, palmeras,
encinas y varias especies de
ciprés alemán
conforman dan sombra a sus visitantes.
Ornamentan el parque varias
estatuas de mármol realizadas
en Alemania e instaladas en
1860.
En un comienzo el Cementerio
estaba a cargo de la Junta de
Beneficencia Pública,
posteriormente llamada Servicio
Fusionado. El año 1982,
el 1° de marzo, fue traspasado
desde el Servicio de Salud Ñuble
a la Ilustre Municipalidad de
Chillán.
El registro del cementerio certifica
que la primera persona sepultada
fue Doña Juana Aqueveque
y el primer mausoleo construido
pertenece a la familia Ramírez
Ham.
Tierra
de gigantes
Chillán es un enclave
singular, cuna de grandes de
nuestra historia y cultura,
como el Padre de la Patria,
Bernardo O¨Higgins (1778);
el Sargento Aldea (1853), que
da nombre a una plaza de la
ciudad; el famoso pintor Pacheco
Altamirano; la destacada escultora
Marta Colvin (1907); la escritora
Marta Brunet (1901) y el escritor
Volodia Teitelboim (1916); el
prócer de la aviación
chilena, Comodoro Arturo Merino
Benítez (1888); el pianista
Claudio Arrau (1903); el cantante
lírico de fama mundial,
Ramón Vinay (1911) –“el
Otelo inmortal”; Eduardo
Parra, más conocido como
Tío Lalo -cuyos hermanos
Nicanor y Violeta nacieron en
las aledañas localidades
de San Fabián de Alico
y San Carlos, respectivamente.
No sólo por su impronta
independentista y creadora,
sino también por las
sucesivas destrucciones y reconstrucciones
motivadas por varios terremotos
de magnitud considerable que
tuvieron lugar en 1751; en 1835;
en 1939, cuando se destruyó
casi totalmente la ciudad y
murieron cerca de 30 mil personas;
en 1953 y en 1960.
Entre los personajes considerados
propios por los locales, se
cuentan también el General
Pedro Lagos (1832) y el cantautor
Víctor Jara (1932), nacido
en el pequeño poblado
de Quriquina, a 20 kilómetros
de Chillán. En el Parque
de los Artistas, ubicado en
el primer patio del Cementerio
Municipal, descansan los restos
de Arrau, Vinay, Helga Yufer
y Marta Colvin. Y ahora, también,
los de su fallecido Hijo Ilustre,
el Tío Lalo, cuyos funerales,
el pasado 6 de abril, sacaron
a la calle a todos los chillanejos,
que quisieron despedirse del
cantor y folclorista.
Víctimas
de una tierra intranquila
Gran parte de los fallecidos
no identificados, víctimas
del terremoto que terminó
con la vida de 24 mil personas
en 1939, fueron sepultados en
una fosa común que hoy
es un símbolo de muchas
familias destruidas que nunca
supieron qué ocurrió
con sus deudos.
Un monumento realizado por la
pintora, escultora y ceramista,
Helga Yufer Kowald dedicado
a la memoria de los muertos
de 1939, se instaló a
un costado de la fosa común
ubicada en el Tercer Patio.
Memoria
y turismo
Para poner de relieve el valor
histórico del Cementerio
y potenciarlo como un espacio
turístico la Municipalidad
de Chillán proyecta incorporarlo
a los circuitos para conocer
la ciudad, para lo que se planea
mejorar la señalética
e implementar el servicio de
guías. Un avance será
la incorporación de la
visita a la tumba de Claudio
Arrau al recorrido “Por
la huella de Arrau”, el
cual será lanzado próximamente.
Este paseo considera espacios
claves vinculados a la vida
del artista, finalizando en
la, teniendo como término
del recorrido su sepulcro.
Paralelamente, se en el centro
de gestión turística
del Municipio se trabaja en
un catastro de los monumentos
que existen en la ciudad, donde
uno de los espacios fundamentales
que se considera es el camposanto.
Fuente: Biblioredes y Diario
La Discusión
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