Ya
sea en píldoras, tónicos
o supositorios, los remedios
de hace 100 años eran
anunciados en revistas de gran
circulación como Zig-Zag
o Margarita. Prometiendo la
llegada del vigor, el alivio
del dolor, la relajación
de los nervios, la adecuada
nutrición, la destrucción
de los microbios y la prevención
de diversos males, los avisos
que copaban las páginas
de los semanarios dan cuenta
de cómo antiguamente
se enfrentaban las enfermedades
y de cómo los artículos
que prometían la sanación
eran publicitados tanto o más
que los productos de belleza
o de vestuario.
Por Paula Fiamma
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