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La presencia
del barrio de Avenida Matta
en el programa presidencial
de Michelle Bachelet despertó
la curiosidad de algunos vecinos,
que al poco tiempo constataron
cómo la picota del Transantiago
comenzaba a perforar su principal
arteria. La idea era construir
un corredor exclusivo para los
autobuses, continuando la pista
de Av. Grecia, y arrasando con
el bandejón central que
desde siempre ha identificado
a esta antigua zona de talleres,
comercios y pequeñas
industrias, de aspecto gris
y destartalado que alberga una
arraigada tradición barrial
y un atractivo patrimonio arquitectónico.
Los
habitantes de sus calles interiores,
de fachada continua y aire provinciano,
en las que conviven antiguas
casas de adobe con todo tipo
de construcciones desafortunadas,
se organizaron para defender,
a toda costa, el bandejón
central, por donde cotidianamente
circulan, en medio del ruido
incesante de los vehículos
y en cuyos bancos se sientan
a conversar. Organizados en
torno al Centro Cultural Matta
Sur Barrio Valioso, hicieron
reuniones y manifestaciones.
Los comerciantes que desde hace
décadas atienden los
más diversos puestos
de manufacturas, venta de materiales
y repuestos, talleres de muebles,
imprentas, bazares, entre otros,
se agruparon en defensa de su
calle. Se reunieron con el Ministro
de Obras Públicas y realizaron
un plebiscito entre los vecinos
que arrojó casi un 90%
de descontento ante el proyecto
del Gobierno. Y lograron detenerlo.
Unidos en la Agrupación
Vecinal por la Defensa del Patrimonio
de Avenida Matta tapizaron sus
fachadas con un rotundo “No
a la destrucción de Avenida
Matta”. De a poco los
carteles desaparecen y los intensos
trabajos que hoy se aprecian
desde Vicuña Mackenna
hacia el poniente consisten
en el asfaltado de las pistas
(sobre el antiguo adoquín,
que no se está retirando)
y la reparación de veredas.
Además, se contempla
el hermoseamiento del bandejón
central, cuyos jardines hoy
se encuentran abandonados. En
él se está construyendo
una ciclovía, que llega
hasta la calle Carmen.
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