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¿Qué
les pasa a los habitantes de un barrio cuando
ven que lo carcomen grúas y máquinas
demoledoras? ¿Qué les ocurre
cuando se dan cuenta de que nuevos edificios
se yerguen sobre las casas que fueron testigos
de su historia personal? Este es el nudo
del documental "Aquí se construye",
del realizador Ignacio Agüero, que
a continuación presenta nuestro.cl.
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Documental:
Aquí se construye
(o ya no existe el lugar donde
nací) |

modem |

ancha |
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La película de Ignacio Agüero,
"Aquí se construye (o ya no
existe el lugar donde nací)",
registra el transcurso del tiempo, en un
espacio que se transforma al compás
de los cambios que impone el mercado. En
el filme, un residente de un barrio en la
comuna de Providencia, en Santiago de Chile,
observa y sufre la demolición de
la casa contigua y la construcción
de un edificio sobre el mismo lugar, a lo
largo de dos años. A modo de epílogo,
este habitante percibe que la luz que entra
por las ventanas de su casa ya no es la
misma, que casi todos sus vecinos se marcharon,
y que hasta las colonias de pájaros
emigraron. Sólo le queda mirar desde
abajo a los nuevos moradores que se encaraman
en los balcones del nuevo edificio.
Para su director, "Aquí se Construye"
rescata un "sentir sobre la relación
de cada individuo con su ciudad, su barrio,
su casa y sus recuerdos". Este trabajo
recoge y da forma a un sentimiento a flor
de piel, "pero que difícilmente
se expresa: la perplejidad e impotencia
ante los muros que caen en una ciudad que
siempre está cambiando y borrando
su, o más bien, nuestra memoria",
explica Agüero.
A la vez, el realizador destaca el valor
del filme como cine documental: "Esta
película es una muestra más
de las infinitas posibilidades de este género
narrativo, donde las imágenes de
la vida real hablan por sí solas
estableciendo particulares relaciones entre
sí y con la emoción del espectador".
En la cinta no existe narrador, esta función
es desarrollada por la pausada sucesión
de los momentos cotidianos. Así,
cobran importancia los pequeños actos
de la vida que no pueden ser rotulados como
grandes hitos o acontecimientos. De esta
manera, señala el director, "se
construye un espectáculo visual sin
aspavientos, que se ofrece al público
como si fuera su propia observación".
El rodaje comenzó en junio de 1997
y terminó en enero de 2000, debido
a las características del guión,
el que exigía seguir la construcción
de un edificio hasta ser habitado. Durante
este período se obtuvo el apoyo y
financiamiento de diversas instituciones.
En un principio se logró el patrocinio
de la Alcaldía de Santiago, el aporte
del FONDART y el auspicio de Cía
de Seguros Cruz del Sur y CONAMA (Comisión
Nacional del Medio Ambiente). En el transcurso
de la producción se consiguieron
fondos con el premio a la pos-producción
del concurso latinoamericano de OCIC (Oficina
Católica Internacional de Cine) y
de la Fundación Jan Vrijman, asociada
al Festival Internacional de Documentales
de Amsterdam.
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