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El
Año Nuevo del ´94
los amigos se reunieron a celebrar
en Cartagena. Arrendaron la
antigua Residencial Europa e
hicieron una fiesta ambientada
en los años 20, época
de gloria del balneario, con
fuegos artificiales y muchos
invitados. Ese fue, según
el periodista, "el primer
beso de la Sociedad". El
día 19 de marzo de ese
año, siguiendo una tradición
mediterránea cultivada
por su padre, que en esa fecha,
coincidente con su onomástico,
San José, celebraba el
fin del verano y el agradecimiento
a las cosechas, Zambrano organizó
otra gran fiesta.
Si bien no mató
un cordero, como lo hacía
su progenitor, arrendó
nuevamente la vieja residencial,
invitó a muchas personalidades
de la cultura, políticos
y embajadores y hasta convocó
a la prensa, con un comunicado
en el que se leía "Enamorados
de Cartagena celebran la fete
del fin de vancance". Llegó
el Mercurio, TVN y La Estrella
de Valparaíso. Entre
risas y copas, Patricio Tombolini,
cuya familia fue una de las
pocas residentes en la ciudad
en tiempos de gloria, propuso
la creación del "Club
de amigos de Cartagena",
cuyo nombre, tras la inevitable
tormenta creativa de los asistentes,
inspirados por la película
"La sociedad de los poetas
muertos", derivó
en "Sociedad de Amantes
de Cartagena".
Rápidamente se hicieron
de personalidad jurídica
y estatutos. José Miguel
Zambrano se constituyó
en director supremo y su casa,
una vieja propiedad reconstruida
sobre un acantilado, en la central
de operaciones. Desde entonces,
lejos de la gestión sistemática,
sin perder las costumbres de
la bohemia, sin organigrama
ni financiamiento (salvo algunos
aportes siempre insuficientes)
han llevado a cabo una labor
que ha incluido la organización
de varias actividades culturales
y la detención de más
de alguna acción nefasta
para el patrimonio y el medioambiente.
De partida, lograron que el
casco antiguo de la ciudad fuera
nombrado Zona Típica
por el Consejo de Monumentos,
con el consiguiente impedimento
de demoler las casas y el requisito
de contar con autorización
del Consejo para construir o
intervenir. En el acto de la
declaratoria, la entonces directora
de la Dibam, Marta Cruz Coke,
le dedicó el discurso
a la Sociedad, declarando para
el bronce que "este es
el balneario de la inteligencia
y del futuro".
En el '96, fotografiaron a Alejandro
Navarro y a Guido Girardi parados
sobre el enorme caño
del colector de Esval que vertía
aguas servidas a la Playa Chica
mientras familias enteras se
bañaban en el mar. La
imagen fue publicada en los
diarios y, tras la correspondiente
pelea judicial, el colector
fue clausurado. En otra ocasión,
frenaron el negocio de empresarios
areneros que estaban destruyendo
las dunas, donde hay sitios
arqueológicos documentados.
Nuevamente trajeron periodistas
y hasta hablaron con Clara Scharanzki.
Entre el 95 y el 99 realizaron
5 versiones del Festival de
las Artes de Cartagena, en los
que participaron, entre otros,
la Orquesta Sinfónica,
Gonzalo Rojas, Volodia Teitelboim,
José Miguel Varas y,
por supuesto Poli Délano.
También organizaron las
Primeras Jornadas Líricas
del Litoral de las Artes, con
figuras de la talla de Cecilia
Frigerio. Todo gracias a la
energía, la entrega y
la incondicionalidad de los
Amantes y especialmente de su
jefe Zambrano, quien asegura
haber gastado más de
14 millones de pesos de su bolsillo
en esta nostálgica cruzada.
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