Una
noche, en una fiesta, hace ya
quince años, en una vieja
residencial del popular balneario
donde descansan los restos de
Huidobro, nació la Sociedad
de Amantes de Cartagena. La aventura
de un grupo de apasionados cartaginenses,
entre los que se cuentan personajes
tan dispares como el escritor
Poli Délano, el desaparecido
poeta y pintor Adolfo Couve y
el otrora polémico Patricio
Tombolini. Además de su
principal ejecutor, el periodista
José Miguel Zambrano. Todo
para defender la dignidad, el
paisaje y el patrimonio cultural
de esta destartalada ciudad que
alguna vez fue un paraíso
de la arquitectura, el arte, el
pensamiento y el buen vivir.
Por Rosario Mena
Fotografías: Paula Fiamma
José
Miguel Zambrano, presidente
de la Sociedad de Amantes
de Cartagena.
Revisa
el álbum
"Yo nací en Cartagena.
Mi madre me parió en un
camión, en el año
´48. Mi papá tenía
un amigo que trabajaba en la planta
procesadora de cal, que era el
dueño del camión
y llevó a mi mamá
a parir a San Antonio, pero no
alcanzaron a llegar. Mi papá
era técnico eléctrico.
Pero aquí no se trabajaba
mucho. El siempre decía
que los cartageninos en el verano
veraneaban y en el invierno flojeaban.
Se dedicaban fundamentalmente
al cuidado y mantención
de las casas de veraneo de las
familias ricas. No había
necesidad de hacer otra cosa".
Tal es la narración de
la distendida infancia playera
del periodista Miguel Zambrano,
Presidente fundador de la Sociedad
de Amantes de Cartagena, creada
en marzo de 1991 por un grupo
de artistas, intelectuales, y
personalidades varias, ligados
como él, a este balneario
por la historia, la familia, y
el amor a su gente, su paisaje
y su patrimonio. Y que se resisten
al terrible deterioro del cual
ha sido víctima la ciudad
que alguna vez fue centro de la
vida social y cultural durante
los meses estivales; donde se
construyeron las más hermosas
casas de veraneo, donde paseaban
las más distinguidas damas,
donde Vicente Huidobro y Adolfo
Couve, que alcanzó a formar
parte de la Sociedad, desarrollaron
su poética creación.
Y donde el autor de Altazor estableció
su última morada: una tumba
sobre un cerro con vista al mar,
hoy pintada color piscina y repleta
de rayados, corazones y mensajes.
Allí estaba el escritor
Poli Délano, hijo del destacado
pintor y periodista Luis Enrique
Délano quien tenía
en Cartagena su casa. La misma
que hoy ocupa Poli, en una calle
que lleva el nombre de su padre.
Y también, entre otros
muchos, Patricio Tombolini que,
curiosamente, fue quien propuso
la creación de la Sociedad.
Estando en el exilio, Zambrano
y Délano se encontraron
en Europa donde pasaban horas
bebiendo y compartiendo su amor
por Cartagena. En el 91, de regreso
en Chile, se encontraron un verano
en la playa de sus recuerdos.
"Me puse a llorar cuando
vi en lo que estaba convertida
-cuenta Zambrano-. Me autoexilié
en Las Cruces, en un hostal, y
desde allí miraba con largavista.
Con Poli, Lucho Aranda y Jaime
Valdivieso dijimos: tenemos que
hacer algo. Yo estaba tan triste,
con el alma tan partida, que no
atinaba a nada".