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Renovando
el folclor urbano
En
la Peña de los Parra, instalada por sus
sobrinos Angel e Isabel en la vieja casona de
Carmen 340, se hace conocido, como hasta hoy,
con el nombre de Tío Roberto, consolidando
un sitial destacado en la música chilena,
por su energía su forma única de
tocar la guitarra y su visión creadora
que acuñó dos nuevos y trascendentales
conceptos de la música urbana "Las
cuecas choras" y "el jazz guachaca",
que uniendo la música popular de la primera
mitad del siglo con creaciones propias, constituyen
una alternativa chilena a quienes no se sienten
identificados con el estereotipo de la música
urbana "de raíz folclórica".
A fines de 1965 edita su primer
disco con 18 cuecas y 7 años después
graba junto a su sobrino Angel un nuevo disco
con sus cuecas choras. En plena década
de los 60, recién en la mitad de su vida,
el Tío Roberto no sólo continua
vigente sino que representa una alternativa a
un concepto de "lo popular" definido
por el estilo serio u concienzudo de agrupaciones
que rescatan las raices dentro de sus reinvindicaciones
políticas. Conversador, cálido y
festivo, su figura constituye un puente entre
dos mundos: el de la Nueva Canción Chilena,
en donde se inserta su sobrino Angel Parra, y
el de la más honda tradición de
la cueca chilenera o cueca brava, que nutre sus
"cuecas choras".
La cueca chilenera surge en
barrios donde se produce un encuentro entre lo
rural y lo urbano, como el Matadero y la Vega
Central y en puertos como Valparaíso y
San Antonio. Se toca con cuatro cantores, dos
guitarras, acordeón o arpa, piano y batería.
También se usan cucharas y platillos de
tazas de café. En las grabaciones se ocupa
el contrabajo. Sus letras, por lo general serias,
narran historias urbanas que nacen de un mundo
que colinda con el hampa, por lo que no es extraño
que también se cultive en las cárceles.
Las cuecas choras de Roberto Parra transforman
en humor la decadencia, proponiendo un estilo
picaresco, al tiempo que se simplifica la instrumentación,
siendo suficiente un par de guitarras.
"El es un eslabón entre estos mundos-
ha dicho el musicólogo Juan Pablo González-
Accede al mundo de la cueca brava, lo lleva a
la nueva canción, donde no había
muchas cuecas, y así establece otra posibilidad
de cueca ante la que tocan los grupos huasos".
Durante la dictadura Roberto trabaja como músico
ambulante en La Vega, el Mercado Central y otros
lugares de Santiago. Participa en todas las peñas
que volvieron a crearse a partir de 1975 y, desde
su fundación es artista estable del elenco
de la Peña de su sobrino Nano Parra. En
julio de 1980 se publica su libro de las Décimas
de la Negra Ester. En 1988 se publica su cuento
Entre luche y cochayuyo.
Entre 1988 y 1992 estrena una nueva adaptación
teatral de las Décimas de la Negra Ester,
esta vez dirigida por Andrés Pérez,
con la producción de la compañía
Gran Circo Teatro y junto a ellos realiza numerosos
viajes por Chile y Europa. En el 93 trabaja con
la compañía de teatro Sombrero Verde
el montaje escénico de su obra El Desquite,
bajo la dirección de Andrés Pérez
y forma un grupo dedicado al "Jazz guachaca"
con jóvenes músicos, y escribe cuentos
y una biografía en décimas de Violeta
Parra. Muere en 1995 a consecuencia de un cáncer
de próstata. Su concurrido funeral reúne
a gran cantidad de artistas y gente de la cultura
de nuestro país.
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