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En 1976, decidió crear
el Museo de Arte Precolombino, proyecto en que
se involucraron sin dudarlo todos los cercanos
que sabían algo del tema. "Él
tenía un gran carisma para convocar a la
gente alrededor de sus ideas y establecer altos
niveles de calidad", dice Mario Pérez
de Arce, arquitecto y colega que lo vio ejercer
como decano de Arquitectura y Bellas Artes, cuando
realizó una completa renovación
del sistema de enseñanza y trajo a gente
como Joseph Albers, cabeza de la Bauhaus norteamericana.
Una vez que se ordenaron y clasificaron todas
las piezas precolombinas dispersas por las habitaciones
de la casa, comenzó la búsqueda
de obras para completar la colección. Con
más de 70 años, Sergio Larraín
partió a los mercados de arte de Estados
Unidos y Europa comprometiendo en su proyecto
a importantes especialistas. Luego consiguió
que la Municipalidad de Santiago le traspasara
el edificio de la Real Aduana que estaba completamente
destruido por un incendio, el que restauró
asesorado por un arquitecto italiano especialista
en museos. Finalmente, en 1981, se inauguró
el Museo, con una colección inicial de
más de 1500 piezas avaluadas en varios
millones de dólares. Hoy gracias a aportes
de privados, otras adquisiciones y a la incorporación
de la donación póstuma de Larraín,
las obras alcanzan a más de 3000.
Su energía ilimitada y su innata curiosidad,
llevaron a esta figura clave del patrimonio cultural
de nuestro país, a asumir a lo largo de
su vida, algunos variados desafíos, bastante
alejados de sus quehaceres cotidianos. En 1938,
se postuló a Regidor por el Partido Conservador
y ganó las elecciones gracias al voto femenino,
que sucumbió ante la imagen de galán
impresa en los carteles de su campaña.
Durante la Segunda Guerra, Mundial figuró
como director de la inteligencia británica
en Sudamérica, participando en la campaña
anti-nazi, por lo que más tarde la Reina
Isabel le otorgó el título de Caballero
de la Orden Real. Durante el gobierno de Frei
Montalva fue Embajador en Perú. Pero más
allá de este currículum exhuberante
y de su invaluable legado patrimonial, lo que
jamás olvidarán quienes le conocieron
será su infatigable, respetuoso y desprejuiciado
amor por el arte.
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