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| Renato
Cárdenas |
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En
el café Ristretto
de Castro, famoso
por su buen café
de grano, nos encontramos
con el historiador
chilote Renato Cárdenas,
referente ineludible
en el tema de la
historia y el patrimonio
cultural de este
archipiélago.
Oriundo de Calen,
localidad situada
al norte de Dalcahue,
ribereña
del canal del mismo
nombre, Cárdenas
nos recomienda la
visita a esta zona,
de la costa este
de la Isla Grande,
donde asegura, perviven
como en ninguna
otra parte, las
tradiciones de Chiloé
y sus modos de interacción
social. “La
minga, por ejemplo
tiene alta vigencia.
Desde Quemchi hasta
Dalcahue se mantiene
mucho la tradición
chilota, desde la
comida hasta la
música. Se
mantiene la relación
social de los intereses
comunes, de la vecindad,
que se ha empezado
a perder en otras
zonas”.
El impacto provocado
en Chiloé
por la instalación
de las salmoneras
en los años
80 ha sido, en su
opinión “el
más grande
de su historia,
mayor que la Conquista”.
Varios factores
se desencadenan
en esa década:
“Toda la economía
local empieza a
girar en torno a
las salmoneras y
la mano de obra
se va para allá.
El pescador se transforma
en alguien que pesca
para otro, comienzan
los cultivos marinos
de mariscos, el
loco, los cultivos
de algas. Se vuelca
la mirada hacia
el mar. Paralelamente
se inicia la tala
de bosques”.
La creación
del Parque Nacional,
bajo el gobierno
de Pinochet, permite
proteger el bosque
nativo y frenar
varios proyectos
que amenazaban con
destruirlo.
El proceso de adaptación
al mar de los salmones
cultivados, sirve
al historiador como
metáfora
de la debacle provocada
por esta industria
en la sociedad chilota.
“El salmón
en la última
etapa de su cultivo
tiene que adaptar
su biología
al mar. Cada día
se le agrega a su
agua un poco más
de sal. Eso mismo
ha pasado con los
chilotes. Las empresas
han ido haciendo
que la gente necesite
el sistema, deje
y venda sus campos,
donde sólo
quedan los viejos
y las mujeres, que
son las que han
cuidado la familia
y han hecho permanecer
la cultura. Al chilote
le destruyeron,
sistemáticamente,
su sentido ecológico.
Antes no había
desperdicio, nada
se botaba. Sólo
algunas cosas se
quemaban. Las playas
y los mares han
sido usadas por
las empresas sin
ningún respeto,
el mar es un retrete.
Hay muchas leyes
que no se aplican".
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