“Si
las regiones no toman
las riendas de su
patrimonio cultural,
el descalabro es a
corto plazo”
(continuación)
Más
allá de la
historia
Representante de la
primera generación
de arqueólogos
chilenos, cuando aún
la carrera de Arqueología
estaba en formación,
Núñez
forma parte del reducido
grupo que, en los
años sesenta,
logró colocarse
a continuación
de los pioneros extranjeros
que llegaron al país
con oficio y prestigio
ya consolidado. Desde
muy joven comenzó
a realizar sus investigaciones
y luego, al interior
de la carrera de Pedagogía
en Historia y Geografía,
de la Universidad
de Chile, en Santiago,
lideró junto
a un grupo de compañeros
un movimiento que
tendría por
resultado la creación
de una mención
en Arqueología
que precedió
a la carrera universitaria
que hoy conocemos.
“La historia
comenzaba con Grecia
y Roma y la prehistoria
de Chile comenzaba
con los Incas. Sabíamos
más de Napoleón
que de Atahualpa.
Nos dimos cuenta de
que era fundamental
profundizar en nuestra
historia”.
Siendo aún
estudiante universitario,
fue invitado al primer
congreso internacional
de arqueología
realizado en el país,
que tuvo lugar en
Arica en 1961, para
exponer su tesis universitaria
sobre tallados prehispánicos.
“Ahí
entré en sociedad”
–dice Nuñez–
y entró también
a la zona de Calama,
al ser contratado
para dirigir el Museo
de la Universidad
de Chile en dicha
localidad. Al momento
del golpe militar
de 1973, Núñez
ya era director del
Departamento de Ciencias
Sociales de la Universidad
en Antofagasta, de
donde fue despedido
por los nuevos directivos
militares. Es entonces
cuando se inicia su
relación más
directa con el Padre
Le Paige, quien ya
dirigía el
Museo de San Pedro
de Atacama. Con él
comienza un interesante
trabajo de investigación
de los sitios del
Salar de Atacama,
asumiendo posteriormente
la dirección
del Museo después
de su fallecimiento.
“El padre me
llamó. Éramos
amigos, pero con cierta
distancia crítica,
yo lo criticaba. Nos
apreciábamos
mucho, pero nos decíamos
cosas duras científicamente
hablando. Yo le dije:
tengo dos caminos,
me voy al exilio o
me quedo sin pega.
Y él me responde:
a no ser que se venga
a San Pedro y yo lo
protejo. En 1974 me
fui a San Pedro y
comenzó una
amistad muy fuerte,
muy sincera hasta
su muerte”.
Lautaro
Núñez,
durante un viaje
al interior
de Iquique,
organizado por
la Corporación
Patrimonio Cultural
de Chile, el
año 2000.