Gonzalo Figueroa.
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Antes de fallecer,
el pasado mayo,
el arqueólogo
Gonzalo Figueroa
tuvo la oportunidad
de conocer, gracias
a su primo y mejor
amigo, el escritor
Andrés García-Huidobro,
quien lo imprimió
de Internet y se
lo leyó en
la habitación
de una clínica
santiaguina, el
breve perfil titulado
"La avanzada
rapa nui" que
Nuestro.cl publicara
sobre él,
en el marco de nuestro
especial sobre Isla
de Pascua. "Se
emocionó
mucho. A pesar de
que era una nota
tan precisa y concisa,
dijo que era lo
más bonito
que le habían
escrito".
Pieza clave en el
rescate, comprensión
y proyección
del patrimonio arqueológico
rapa nui, poca información
ha sido difundida
sobre su importante
trayectoria. "Yo
creo que él
no tenía
un interés
en dejar un legado,
no le interesaban
los honores ni que
se supiera que él
había dirigido
la reconstitución
de los moai, ni
otras cosas. Se
aisló bastante
del circuito académico,
era bastante rebelde
ante lo establecido".
Desde la adolescencia,
Figueroa cultiva
el interés
por el hombre y
su pasado. "Como
a los 16 años
hicimos un viaje
a Bolivia y visitamos
museos y sitios.
Y Gonzalo ya lo
investigaba todo",
cuenta el primo
de la misma edad,
con quien compartió
sala de clases en
el colegio San Ignacio.
"El padre Hurtado
nos dio la primera
comunión".
Aún así,
y "a pesar
de todas las bendiciones",
ambos primos egresaron
laicos: "los
descarriados hijos
de Loyola",
ironiza García-Huidobro.
"El creía
mas bien en las
religiones hindúes,
el budismo, siempre
estaba estudiando.
Siempre fue curioso
de todo, estudió
medicina, filosofía,
flauta. Se aburría
de las cosas y comenzaba
con otras".
Movido por su curiosidad,
en la que influyen
personas como el
arquitecto y coleccionista
Sergio Larraín
García-Moreno
(fundador del Museo
Chileno de Arte
Precolombino), Figueroa,
habiendo cursado
estudios de Filosofía,
se introduce en
el ámbito
de la antropología
y arqueología.
"Se metió
al tema consiguió
que lo incluyeran
en la expedición
de Thor Heyerdahl,
por Isla de Pascua.
Ahí el invitó
y contrató
a Eduardo Sánchez
Reyes, íntimo
amigo nuestro, que
no tenía
ninguna formación
académica.
Fue contratado como
cocinero, por supuesto
no tenía
idea de cocinar",
relata su amigo.
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