Su
opinión
es tajante: “Chile
no ha sido capaz
de abastecer de
oportunidades
a su juventud.
Es un problema
tremendo al cual
no se le ha buscado
una solución,
no hay un esfuerzo
específico.
Las becas, que
se dan ahora último,
están muy
bien. Es bueno
que puedan salir.
Pero, ojo: salen,
ven y cuando vuelven,
no encuentran
nada, y vienen
con más
expectativas que
aquí no
se pueden cumplir.
Tenemos un problema
respecto a qué
vamos a hacer
con nuestra juventud.
Y con la gente
que sale y vuelve.
Si yo fuera Presidente,
el único
punto de mi programa
sería que
ninguna persona
de este país
no tenga un trabajo”.
Todo lo demás
depende, desde
su perspectiva,
del empleo: “es
lo que permite
que yo tenga un
ingreso y, con
eso, primero tengo
cómo vivir,
segundo puedo
formar una familia
y tercero tengo
una autoestima.
Sin eso no tengo
nada. Soy un cesante
que cada vez me
voy desgastando
y deprimiendo
más y al
final no tengo
opciones, salvo
la delincuencia.
Y esas cosas.
Si yo tengo un
hijo y puedo educarlo,
mejor. Si tengo
iniciativa y quiero
perfeccionarme,
mejor. Pero para
eso tengo, primero
que tener un trabajo”.
Patrimonio arqueológico
Desde que dejó
la Minera Escondida,
don Carlos ha
estado ligado
a medioambiente
y asuntos públicos.
Primero se dedicó
a trabajar como
consultor independiente
y después
fue contratado
por la Sociedad
Nacional de Minería,
que era uno de
sus clientes.
Trayectoria que
lo ha vinculado,
a los Estudios
de Impacto Ambiental,
y a los temas
de protección
del patrimonio
arqueológico
en los terrenos
donde operan las
empresas. “Hay
empresas que han
hecho muy bien
las cosas en esa
materia. Antes
era muy fácil
que el patrimonio
fuera destruido
por las mineras,
pero no en la
operación
misma, sino que
en la construcción
de caminos, etc.
Este problema
del patrimonio
cultural ahora
preocupa a las
empresas, igual
que el tema medioambiental.
Hoy instruyen
a sus contratistas
para que tengan
cuidado, hacen
rescate, invierten
en ello y paran
sus trabajos si
es necesario”.
Como gremio minero
que agrupa a las
empresas grandes,
medianas y pequeñas
del sector privado,
Sonami vela porque
éstas cumplan
con todos los
aspectos ambientales.
Según Gajardo
“la minería
es el sector que
más ha
avanzado en este
aspecto. La primera
industria que
se sometió
a los estudios
de impacto ambiental.
Nosotros nos sometemos
a normas muy estrictas,
porque el mercado
internacional
nos lo exige.
Cuando yo estaba
en la Escondida
y entré,
en el año
´85, al
área de
medioambiente
y asuntos públicos,
mi jefe, norteamericano,
me dijo: aprende
todo lo que pueda
aprender sobre
medioambiente
porque eso te
va a ocupar el
90% de tu tiempo
en el futuro.
Y así fue.
Era un concepto
nuevo, del cual
apenas se hablaba
en Chile”.
Respecto de las
políticas
que debe aplicar
la empresa frente
al patrimonio
encontrado en
una zona, Galardo
señala
la importancia
de que éstas
se definan en
conjunto con la
comunidad, sobre
todo considerando
que el rescate
no es siempre
lo más
recomendable,
cuando no hay
verdadera capacidad
de poner en valor
lo rescatado.
“En el caso
de las momias
que están
en el museo de
San Pedro, por
ejemplo, la gente
de la comunidad
indígena
insiste en que
sean enterradas.
A la altura que
llevamos del desarrollo,
no se necesita
tener muchas momias
guardadas en el
museo sin que
nadie haga nada
con ellas. En
muchos casos,
no es justo, sobre
todo porque son
antepasados, tenemos
que tener criterios
muy claros. Y
todo depende,
en definitiva,
de la relación
de la empresa
con la comunidad.
No saco nada con
hacer lo que yo
quiera”.