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Cambio de maderas y hojalaterias
en mal estado, fijación de las tejas e
incorporación de una membrana impermeabilizante
y de pasarelas para mantención, son las
principales intervenciones realizadas en el techo
de la Iglesia de San Francisco, que en el Mes
del Patrimonio estrenará nueva techumbre
y pintura de fachada.
Para el mes de mayo, declarado
Mes del Patrimonio, la iglesia de San Francisco,
uno de los principales íconos de nuestra
tradición colonial, podrá enseñar
a la ciudad su fachada recién pintada y
contar por fin con un techo en condiciones, que
evite los desastres sufridos por las lluvias en
años anteriores. Los trabajos, llevados
a cabo por el MOP, con el apoyo del Consejo de
Monumentos Nacionales y la gestión de la
Corporación del Patrimonio Cultural de
Chile, son financiados con aportes de privados,
con un presupuesto cercano a los 200 millones
de pesos.
El techo, cuyo mal estado requería una
urgente solución, está siendo reparado
siguiendo el criterio de conservación de
los materiales originales: tejas, barro y coligue.
Además, ha sido cambiada toda la hojalateria
de canales y bajadas de aguas lluvias. "Las
tejas son las mismas-especifica Fernando Rivera
-constructor a cargo de la supervisión-.
Parte de los coligües se están reemplazando
por otros nuevos, así como algunas maderas".
La incorporación de una membrana impermebalizante
entre la teja y el coligue y la fijación
de las tejas con alambre de cobre, son algunas
de las medidas adoptadas para garantizar una mayor
durabilidad. Así mismo, en el entretecho
se han montado pasarelas que permitan acceder
a la techumbre para revisar y realizar mantención.
Las obras se enmarcan dentro de un proyecto de
restauración total de la iglesia y el templo,
cuyas fases siguientes deberían abordarse
a partir del próximo año, una vez
que se hayan captado los recursos necesarios,
empresa que lidera la Corporación del Patrimonio
Cultural de Chile.
Declarada Monumento Histórico en 1951,
la Iglesia fue construida entre 1586 y 1618. En
1647, un terremoto derriba la torre y el coro;
reconstruyéndose en 1698. En 1758, se canteó
el frontal de piedra de la portada. En 1754 se
derribó la segunda torre para dar paso
a la tercera. A fines del siglo XVIII, se levantan
las naves laterales norte y sur, perdiéndose
la planta de cruz; del mismo modo, se unifica
la cubierta de la iglesia. En 1857, el arquitecto
Fermín Vivaceta levanta la actual torre
de la iglesia y en 1881 se reemplazan los altares
barrocos por otros más clásicos
y se levanta la linterna sobre el presbiterio.
marrando con alambres de cobre.
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