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Propuestas
surgidas del mundo privado y de la ciudadanía,
que apuntan a la consolidación de las identidades
culturales, la participación democrática
y el desarrollo de país basadas en la integración
social, se hacen acreedoras del Sello Bicentenario,
con el cual el Gobierno las avala de cara a la
celebración, en 2010, de los 200 años
de la República. Un jardín botánico
en el Cerro San Cristóbal, el posicionamiento
del aceite de oliva chileno en los mercados internacionales,
un programa computacional en Mapudungún,
un nuevo prototipo de vivienda social, proyectos
científicos y centros culturales y comunitarios,
son las iniciativas que impulzan el Chile del
2010.
Con una ceremonia en el Palacio de la Moneda,
el Presidente Ricardo Lagos entregó el
Sello Bicentenario 2004 a los 8 proyectos que,
con diversos apoyos y financiamientos, se ponen
en marcha en la perspectiva del Bicentenario de
la República. Se trata de un reconocimiento
simbólico que será otorgado cada
año, hasta el 2010, comprometiendo el apoyo
de la Comisión Bicentenario. Las iniciativas
fueron premiadas por la Comisión, actualmente
presidida por José Miguel Insulza, por
su aporte a "la construcción de las
identidades nacionales, así como al desarrollo
de un Chile libre y democrático, diverso
e integrado, socialmente equitativo, en crecimiento
y en armonía con el medio ambiente",
recibiendo como distinción una escultura
en madera y metal realizada por el artista Iván
Deber. "Con estas iniciativas se busca estimular
la participación activa del sector privado
y de la sociedad civil en de aquí al 2010",
señaló el Ministro de Cultura José
Weinstein.
Más de 800 postulaciones se recibieron
este año, las que fueron evaluadas por
la Comisión Bicentenario con el apoyo de
Fundación Prodemu; ProChile; Fundación
PROhumana; Fondart; Conicyt; ComunidadMujer; Fundación
Ciudadana para las Américas; Fundación
para la Superación de la Pobreza; Acción
RSE, Corporación del Patrimonio Cultural
de Chile, Confederación de la Producción
y del Comercio (CPC) y; el Comité para
el Fomento de la Acción Solidaria, integrado
entre otras, por la Fundación Teletón,
Fundación Soles, Hogar de Cristo y Un Techo
Para Chile. Provenientes de los más diversos
sectores, y enclavados en distintos puntos del
país, los proyectos ganadores plantean
propuestas en el área científica,
medioambiental, de participación ciudadana
e identidades locales.
El Jardín Botánico Chagual, en la
ladera nororiente del Parque Metropolitano, en
el Cerro San Cristóbal, contempla colecciones
vivas, desarrollo de horticultura, actividades
educativas y de extensión cultural. También
en Santiago, el centro comunitario denominado
Contigo Igual, destinado a la participación
ciudadana, financiado por Fundación Ford
y apoyado por la Unión Europea, cuenta
con 10 salas y un anfiteatro para 500 personas,
además de una biblioteca y un museo enfocado
en el tema de la diversidad y no discriminación
en Chile.
En el ámbito del patrimonio cultural se
inscribe el proyecto de desarrollo y gestión
del Bodegón de Los Vilos, un centro artesanal
que recuperó antiguas bodegas del puerto
de esa localidad y que ha logrado un gran impacto
socio cultural en su población. En San
Rosendo, el Centro de Desarrollo El Karro, pretende
incentivar la participación de los jóvenes
a través del rescate y valoración
de la identidad cultural vinculada a su historia
como estación ferroviaria.
La alfabetización digital, un desafío
del país en la reducción de la brecha
tecnológica y de conocimientos, de cara
a la mayor igualdad de oportunidades, es el objetivo
del proyecto "Interfaz Microsoft Windows
y Office en Mapudungún", en el cual
el gobierno chileno se une a Microsoft en la inclusión
digital del pueblo mapuche, a través de
la edición de estos software en su lengua
originaria.
De carácter científico educacional
es el proyecto Salar de Huasco, para que profesores
y alumnos de escuelas rurales del altiplano desarrollen
investigación biológica en este
Salar, fomentando el interés por la ciencia
y la tecnología. Otro proyecto es el que
pretende posicionar el aceite de oliva chileno
en los mercados internacionales, como Estados
Unidos, Canadá y Japón, aprovechando
el gran aumento de producción de este aceite
en Chile. La Universidad Católica de Chile,
por su parte, desarrolla un nuevo prototipo de
vivienda social, reduciendo costos y plazos de
construcción, a través de alternativas
tecnológicas y arquitectónicas,
que den solución a los actuales problemas.
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