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Breve Historia de las Salitreras
A poco más de 50 kilómetros
de Iquique, las salitreras ubicadas junto a la
carretera aún conservan los muros de las
antiguas casas y los letreros y "graffitis"
de muchos decenios. Aunque sus polvorientas calles
y viviendas permanecen tranquilas y desiertas,
todo parece un homenaje al esplendor de la época
dorada del salitre chileno, cuando Chile estaba
en la cima económica al dominar este mercado.
Fue en esa misma época en que los mejores
y más grandes artistas del mundo viajaban
de Europa hasta Iquique, pero no para debutar
en esa ciudad, sino en el mismísimo teatro
de Humberstone, contratados por las grandes compañías
de espectáculos.
El nombre original de dicha
oficina salitrera, construida en 1872, fue "La
Palma", pero luego cambió a Santiago
Humberstone, en homenaje al químico inglés
que diseñó las máquinas de
elaboración del salitre, conocidas como
"Sistema Shanks".
A fines de 1930, llegó a tener 3.700 habitantes,
pero la crisis del salitre determinó que
sus chimeneas paulatinamente dejaran de humear,
y que la gente comenzara, poco a poco, a abandonarla.
En 1960, fue subastada y adquirida por Isidoro
Andía, quien, algunos años más
tarde, quebró. La propiedad quedó,
entonces, en manos el síndico correspondiente.
Por su parte, la Oficina
Salitrera Santa Laura, levantada el mismo año
que Humberstone, fue comprada en 1877 por el propio
Gobierno chileno y rematada en el año 1879
a la firma Foelsch y Martin. A pesar del implacable
paso de los años, se mantuvo en funciones
hasta 1960.
-"Si
se abriera una oficina otra vez yo me iría
encantado", dice el escritor Hernán
Rivera Letelier.
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