|
Fernando
González Marabolí
1. Desarrolla una visión y con ella vuela
alto, logrando entusiasmar a múltiples
discípulos, pero, sobre todo, a Samuel
Claro. Se atreve a internarse por caminos no explorados
y organiza su vida en torno a eso.
2. Acumula conocimientos y los organiza coherentemente,
desde una formación autodidacta. Encarna
la figura del sabio.
3. Instala la tradición árabe andaluza
en la comprensión de la cueca y la cultura
chilena, remarcando su importancia.
4. Actúa como mediador entre el mundo popular
y el mundo ilustrado; entre lo oral y lo escrito.
Su asociación con Samuel Claro es un modelo
para otros cultores y académicos, por la
humildad de buscar un complemento a la mirada
personal.
5. Articula y le da forma a una tradición.
6. Le da al barrio de ciudad un sello específico
de identidad urbana.
Enfatiza la necesidad de un rigor metodológico
que se traduce en enseñanzas de canto estrictas
y en la salvaguarda de los rituales de la cueca.
Hernán Núñez
Oyarce
1. Integra y enseña a generaciones de jóvenes
que encuentran entusiasmo e inspiración
en la mítica figura de Nano Núñez.
2. Actúa con generosidad de maestro con
los jóvenes, a quienes siempre acoge.
3. Gran parte de los grupos que graban en todo
el país han pasado por las enseñanzas
de Nano Núñez, habiéndose
creado a su alero, un semillero de artistas y
cultores de la cueca, que garantizan su proyección
a las próximas generaciones.
4. Vive la cueca, la constituye en forma de vida,
con una pasión y empuje que le ha permitido
ser protagonista de todos sus logros.
5. Le da visibilidad a la cueca libertaria, participando
en festivales, grabaciones, encuentros, etc.,
que permite llevarla a plataformas más
mediáticas.
6. Su arte engarza con una tradición popular
que cultiva y preserva.
7. Sus composiciones forman parte del acervo patrimonial
de la cueca y son producto de un innegable talento,
pero también de un riguroso trabajo que
ha cuidado cada uno de los detalles de sus creaciones.
|