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Un poeta anárquico,
un impulsor de la música contemporánea
y un historiador del pueblo se adjudicaron los
Premios Nacionales 2004 en Literatura, Música
e Historia, respectivamente. El abogado, escritor
y diplomático Armando Uribe; el pianista,
compositor y profesor Cirilo Vila y el académico
e historiador Jorge Hidalgo Lehuede se llevan
para la casa no sólo 13 millones y una
pensión vitalicia de 600 mil pesos mensuales,
sino, sobre todo, la inscripción en los
anales del país de una obra, un pensamiento
y una trayectoria que ya forman parte de nuestro
patrimonio.
A pesar de su característico enojo sarcástico
contra el mundo, que no hacía excepción
de los Premios Nacionales, a los que Armando Uribe
criticó hasta el último momento,
su candidatura fue exitosa. El abogado nacido
en 1933, embajador en China bajo el gobierno de
Allende y miembro de la generación poética
del 50 fue castigado con un galardón que,
seguramente, no ha dejado de halagarlo. Sobre
todo, recordando a sus profesores de derecho que
displicentemente culpaban a sus "versitos"
del bajo rendimiento académico. Sus principales
obras son Por ser vos quien sois (1989); Odio
como Odio, Rabio como rabio (1998); Verso bruto
(2002); El transeúnte pálido (1954);
El engañoso laud (1956); Los Obstáculos
(1961); No hay lugar (1971); Las brujas de uniforme
(1998); Las críticas de Chile (1999); Pound
(1963); Carta abierta a Patricio Aylwin (1998);
El Fantasma Pinochet (2000); Recuerdos Contados
(2002); Memorias para Cecilia (2002).
Desplazando a candidatos como Fernando Rosas,
Vicente Bianchi y Patricio Manns, Cirilo Vila
fue premiado en su importante labor en la difusión
de la música contemporánea y la
formación de jóvenes talentos en
nuestro país, a través de sus clases
en la Universidad de Chile y en la ex Universidad
Técnica. Fundador del Ensemble Bartok,
Vila se formó como director de orquesta,
pianista y compositor con destacados maestros
europeos. Algunas de sus obras más importantes
son Secuencia (1964), Canto (1968), Navegaciones
(1976) y Germinal (1989).
Doctor en filosofía por la Universidad
de Londres, historiador y académico Jorge
Hidalgo Lehuede se ha dedicado intensamente a
la investigación de los pueblos indígenas,
defendiendo una historia construida no desde el
poder, sino desde la diversidad social y cultural
del pueblo a la cual pertenece. Su enfoque pionero
y la gran influencia que éste ha ejercido
en las nuevas generaciones, fueron aspectos destacados
por el Ministro de Educación para argumentar
su merecimiento del Premio Nacional de Historia.
Ex preso político, bajo la dictadura militar,
Hidalgo agradeció el galardón destacando
lo mucho que aún queda por hacer en la
incorporación de las clases populares en
nuestra historiografía.
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