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- ¿Tienes alguna suerte de metodología
para abordar estos mundos?
- No siendo antropóloga, ocupo muchos métodos.
Tiene que ver con usar informantes, con la introducción
que hago de mi trabajo antes de empezar, la forma
de comunicarme con la gente.
- ¿Con qué actitud entras: intentas
mantener una distancia o nada? ¿Vas con
un objetivo o a lo que venga?
- El proceso es muy complejo, tiene muchas etapas,
de acercamiento y alejamiento, más técnico
más emocional. Es muy variable.
- ¿Tienes algún
objetivo con respecto al público y su acercamiento
a estos mundos? ¿Qué sientes que
pasa con tus fotos?
- Yo nunca pienso en el que mira mi trabajo. Yo
trabajo mucho para mí. Ahora, en esta exposición
que ha sido súper visitada, me llama la
atención la calidez del público,
las cosas que me dicen, la gente que se me acerca,
las cosas que escriben. Estoy muy sorprendida
con la cantidad de gente que ha ido y con sus
reacciones. Creo que lo que el público
ve es una posibilidad de mirar algo que le estaba
a vedado, visto a través de mi fotografía.
Me siento como una intérprete.
- ¿Cómo
llegaste a la fotografía? ¿Exploraste
antes en otros lenguajes?
- Siempre he sido fotógrafa.
Quise estudiar arte pero mis papás no me
dejaron y estudié Pedagogía General
Básica. Ejercí 6 años de
profesora, y empecé a hacer fotos cuando
trabajaba con niños. Soy totalmente autodidacta.
- ¿Cuáles
son tus proyectos y desafíos actuales?
- Mi gran desafío era el libro que acaba
de salir, pero es un libro como antológico,
una necesidad profesional. Mi ambición
es sacar un libro de un trabajo que tengo en camino
que se llama Memento Mori, que lo estoy terminando.
Es un rescate de fotografías de los altares
en las tumbas.
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