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Empresas y organismos
privados y estatales, chilenos y alemanes, científicos
y culturales se unen, bajo la coordinación
de la Corporación Patrimonio Cultural de
Chile, para dar vida al Museo Philippi, en la
Isla Teja de la ciudad de Valdivia. Un espacio
privilegiado que rescata y proyecta el legado
de esta familia de científicos exploradores
germanos.
Destacar
y difundir el legado de toda una familia de expedicionarios
y naturalistas provenientes de Alemania con un
enfoque educativo que promueva las ciencias y
el valor patrimonial del territorio y la naturaleza
es el objetivo del Museo Philippi, que gracias
a un proyecto de la Corporación Patrimonio
Cultural de Chile, en 2006 abrirá sus puertas
en la Isla Teja de Valdivia.
El edificio, construido en
1915, con una superficie de 460 metros cuadrados,
distribuidos en dos pisos, corresponde a la Casa
Schuler, la cual será trasladada e instalada
junto al Museo Histórico y Arqueológico
de la Universidad Austral, para albergar las colecciones
de Bernardo, Rodulfo y Federico Philippi, vinculándolas
a una actividad didáctica permanente, a
cargo de la Dirección Museológica
de la Universidad con la asesoría del prestigioso
Centro de Estudios Científicos (CECS) y
con el financiamiento de Banmédica.
La Universidad, en tanto,
asumirá los gastos de operación
del Museo, que se suma al Museo Histórico
y al Museo de Arte Moderno, ambos pertenecientes
a esta casa de estudios, constituyendo un conjunto
cultural notable a orillas del río, frente
a la Costanera de la ciudad. La restauración
y habilitación de la antigua casa es financiada
con aportes del Gobierno Alemán y de la
empresa Ferrostaal.
Acuarelas, dibujos, fotos,
estudios y correspondencia, además de tipos
botánicos, mobiliario y objetos científicos
del s.XIX, componen el conjunto de la Colección
Philippi, la cual será exhibida en el segundo
piso el edificio, mientras que el primero estará
destinado a exposiciones en torno a las ciencias
y el territorio. La mayoría de los dibujos,
escritos e instrumentos de Rodulfo Philippi, así
como recuerdos y testimonios de Bernardo y Federico,
fueron donados por su descendiente, don Julio
Philippi, a la Universidad Austral.
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