El Senador Gabriel Valdés ha trabajado incansablemete en restituir el espíritu original de la Ley de Donaciones Culturales.
 
Para Cecilia García - Huidobro, Vicepresidenta Ejecutiva de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile, todos su proyectos están en riesgo de no llegar a concretarse.
 
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Noviembre de 2003


Modificaciones a la Ley de Donaciones Culturales:

Infarto cultural

La debacle provocada en el mundo de la cultura por la recientemente promulgada Ley 19.885, que reemplaza a la Ley 18.895, o Ley de Donaciones Culturales, creada por el Senador Gabriel Valdés en 1990, ha dado paso a una situación de crisis insostenible. Mientras Valdés amenaza con dejar la presidencia del Comité de Donaciones Culturales en caso de no recibir respuesta del Ejecutivo frente al proyecto de ley por él presentado para restituir el espíritu de la ley original, las donaciones privadas para la cultura se encuentran en un estancamiento absoluto. No sólo porque el Comité ha decidido detener la entrega de los certificados que permiten a las empresas y particulares descontar impuestos por sus aportes, sino también porque los donantes están paralizados ante la incertidumbre reinante.

Se estima que desde su promulgación, en 1990, la Ley de Donaciones Culturales, comúnmente llamada "Ley Valdés" en alusión a su autor, el Senador Gabriel Valdés Subercaseaux, ha canalizado más de 27 mil millones de pesos al desarrollo de proyectos culturales en el país, acogiendo a beneficios tributarios las donaciones hechas por privados. Si hasta ahora, esta ley se refería exclusivamente a los aportes destinados a este tipo de actividad, la actual "Ley de Donaciones" se sacude de su apellido para hacer entrar en el mismo saco a la cultura, el deporte, las obras sociales, la educación y las campañas políticas, sin que todo este conjunto de aportes pueda sobrepasar el 4,5% de la renta imponible del donante.

La competencia con el resto de las áreas para captar los limitados recursos de los privados, a la cual se ve sometida el área cultural, es inevitable. Situación que ya ha perjudicado a las donaciones con este fin c y que constituye el reclamo principal de Gabriel Valdés, quien está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para recuperar el espíritu de la ley por él creada, en lo que respecta a su especificidad cultural, la que considera fundamental. "Frente a la demanda de bienes sociales, las campañas electorales, y el deporte, las empresas dejan de dar a la cultura, porque tiene menos atractivo desde el punto de vista de la publicidad. Y porque en vez del 18% o 20% que antes era posible donar, hoy queda todo bajo el 4,5%. Lo que le importó a Hacienda fue colocar un límite, no el objetivo", afirma el Senador.

Entre los proyectos afectados por esta situación se señala la abortada venida de Plácido Domingo, quien el 18 diciembre se presentaría en el Parque Forestal. En tanto, varias instituciones culturales acusan recibo del golpe. En el Teatro Municipal señalan que debido al cambio de la Ley este año han recibido sólo 100 de los 800 millones de pesos anuales que reciben habitualmente. Cecilia García-Huidobro, Vicepresidenta Ejecutiva de la Corporación Patrimonio Cultural de Chile, que este año concretó, gracias al aporte de privados, obras tan importantes como el Museo de la Merced y la reparación de la Iglesia de San Francisco, además de celebrar el tercer aniversario del sitio web de patrimonio cultural chileno, Nuestro.cl, reconocido por Naciones Unidas como uno de los 5 mejores sitios de cultura del mundo, considera que todos sus proyectos están en riesgo de no llevarse a término.

Como ejemplo, García-Huidobro cita el del Teatro Lastarria, iniciativa de los actores Felipe Braun y Luciano Cruz-Coke. "La cultura tiene que mantener su especificidad. Quienes promovieron el cambio de la ley no han podido argumentarlo. No ha habido un estudio serio ni han consultado a nadie. La única solución a esto es restablecer la ley de la manera en que estaba. El ejecutivo tiene que recoger el sentir de la ciudadanía y de las cámaras", opina la gestora cultural.

Con el fin de devolver la autonomía a la ley, Valdés envió -con nulos resultados- cartas a Lagos, a Insulza y a los ministros de Interior, Hacienda, Educación y Cultura. Posteriormente presentó un proyecto de ley al Senado, el que fue aprobado y cuya ratificación por la Cámara de Diputados está prácticamente asegurada. "Ahora el asunto está en manos del Ejecutivo- explica- Se requiere el patrocinio del Gobierno y la voluntad política por parte del Ministerio de Hacienda y por parte del Ministro de Cultura, que aún no se reune con el Comité de Donaciones Culturales como se le solicitó". En vista de la ausencia de respuesta, este Comité ha adoptado la decisión de parar la entrega de certificados de donaciones, que permiten a los donantes descontar impuestos. Y esto no es todo: si no hay un pronto pronunciamiento, el Senador anuncia que renunciará a dicho Comité que él mismo preside. "Si el Gobierno promueve la participación de privados en infraestructura, en educación, en salud. ¿Por qué no en cultura, que es un área tan importante y que el Estado no puede financiar solo?", se pregunta.

El abuso de los beneficios de la ley por parte de las Universidades y el exceso de contraprestaciones a las empresas donantes son algunos de los argumentos esgrimidos para incluir medidas punitivas en la nueva legislación promulgada, como las que imponen penas de cárcel a quienes hagan un mal uso de la Ley. Arturo Navarro, Presidente de la Asociación de Gestores Culturales y Director del Centro Cultural Estación Mapocho asegura que dichas medidas no se justifican y que "se está haciendo pagar a justos por pecadores". En su opinión, este carácter coercitivo sumado a la incertidumbre que se ha provocado, es lo que mayormente está desincentivando las donaciones para la cultura.

Una realidad que se opone diametralmente a la política cultural declarada por el Gobierno: "Esta no solamente consiste en crear el Consejo Nacional de Cultura, sino también en dar a la sociedad civil una participación destacada en la gestión cultural. Una señal de esto es que 8 de los 11 miembros del Consejo son representantes de la sociedad civil. La ley está dificultando esta participación y así se lo hemos planteado los ciento cuarenta gestores culturales de todo el país que formamos la Asociación, y quisiéramos participar en esta discusión y en el fomento de las donaciones".

Quien es uno de los probables candidatos a formar parte del Consejo, asegura que el actual es el peor de los escenarios: "Hay cambios, hay oposición fundada a tales cambios y no hay respuesta de la autoridad. Las cosas no están claras y por lo tanto hay demasiada incertidumbre. El ejecutivo tiene la gran oportunidad de reconocer el error y repararlo".

 
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