|
La actriz Blanca Lewin;
el Director de Sexo con amor, Boris Quercia y
el productor y Presidente de la Fundación
Imágenes en Movimiento, Abdullah Omnidvar,
opinan sobre la nueva Ley de Cine.
Uno
de los mayores logros culturales del último
tiempo ha sido la formación de una incipiente
industria de cine chileno que ya se perfila como
realidad, con producciones que aumentan en número
y frecuencia, atraen inversiones y convocan el
interés del público masivo. Si en
1997 el 1% de los espectadores elegía una
película chilena, la cifra se empinaba
en el 2003 al 14%. Situación que, hasta
ahora, esperaba a ser coronada con la aprobación
de de una Ley de Fomento Audiovisual, planteada
hace casi 3 décadas.
El proyecto, aprobado el pasado 14 de septiembre
por 94 diputados y 36 senadores, crea el Consejo
del Arte y la Industria Audiovisual y el Fondo
de Fomento Audiovisual. Su objetivo es "el
desarrollo, fomento, difusión, protección
y preservación de la industria audiovisual
y las obras existentes, así como la investigación
y el fomento de nuevos lenguajes en este campo".
El Consejo, creado al alero del Consejo Nacional
de la Cultura y las Artes (CNCA) y con dependencia
directa de éste, será presidido
por el Ministro de Cultura, o su representante,
y contará en total con 17 integrantes,
incluidos representantes de regiones. Estos son
miembros del Ministerio de Relaciones Exteriores;
Ministerio de Educación; Corporación
de Fomento de la Producción (CORFO) y Consejo
Nacional de Televisión, además de
delegados de los distintos estamentos de la creación
audiovisual: un representante de los directores
de ficción; uno de los directores de otros
formatos audiovisuales; uno de los directores
y productores de documentales; uno de los productores
de audiovisuales; uno de los actores o actrices;
uno de los técnicos; tres de la actividad
audiovisual regional, y dos académicos
de reconocido prestigio.
El Fondo de Fomento Audiovisual, por su parte,
será administrado por el Consejo con el
propósito de desarrollar programas y subvenciones
para la promoción, distribución
y exhibición de obras audiovisuales nacionales
y de países con los cuales se mantengan
acuerdos de coproducción. Asimismo, el
Fondo destinará un porcentaje de financiamiento
a becas, pasantías, tutorías y residencias
"orientadas al desarrollo de la educación
artística y profesional audiovisual, al
perfeccionamiento docente, a la producción
de obras de interés académico, así
como al desarrollo de programas de investigación
y difusión de las nuevas tendencias creativas
y de innovación tecnológica".
La necesidad de contar con una Ley de Cine fue
expresada por primera vez en 1967, cuando los
realizadores Hernán Correa y Patricio Kaulen,
entre otros, lograron que dos artículos
en la ley de presupuesto favorecieran con medidas
tributarias al cine; pero, en 1974, el gobierno
de la Junta Militar derogó dichos artículos.
Para Boris Quercia, director de Sexo con Amor,
película que batió un record de
taquilla en su estreno, se trata de un avance
significativo, que amplia las posibilidades de
competir en una poderosa industria internacional
que es fuertemente subvencionada. "Se está
subvencionando el producto audiovisual nacional
que puede generar riqueza y trabajo. Se puede
generar una industria", dice Quercia. En
su opinión tal industria aún no
existe, ya que "son casos aislados los que
viven del cine permanentemente".
Aumentar el volumen y buscar más mercados
serían los principales desafíos
para el cine chileno. "Desde la vuelta a
la democracia se han dado pasos que han constituido
un avance lento pero constante, a pesar de intentos
fallidos como el de financiar producciones a través
del Banco del Estado, la subvención se
ha encaminado a través de CORFO y Fondart".
En cuanto a la creación de un fondo destinado
exclusivamente a las producciones audiovisuales
y separado de Fondart, el director afirma que
"por los altísimos costos de una película
es lógico que el cine tenga un tratamiento
diferente al resto de las artes".
La profesionalización del trabajo en cine,
es lo que interesa a la actriz Blanca Lewin: "Es
interesante que a partir de aquí se pueda
empezar a profesionalizar el cine como un trabajo,
que uno cobre honorarios como en cualquier otro
trabajo y que no tengas que hacer favores, por
la buena onda, porque no hay plata. Eso ha ido
cambiado y en los largos en general se paga un
sueldo y uno percibe porcentaje, pero uno no puede
aplicar una tarifa, que uno debería tener
siempre como actor".
En cuanto a los términos de la ley, la
actriz considera "puede ser perfectible"
y plantea su inquietud con respecto al porcentaje
de utilidades de las películas que debe
ser destinado a un fondo común: "Es
bonito que exista un fondo que permite a futuro
financiar más películas, pero puede
ser doloroso entregar las utilidades porque uno
nunca sabe cuáles son los criterios que
se aplican para asignar los fondos. Pero bueno,
eso es un tema aparte".
Para Abdullah Omnidvar, productor y, durante años,
el principal mescenas del cine nacional, quien
hoy tiene a su cargo la custodia de un importante
patrimonio fílmico a través de la
Fundación Imágenes en Movimiento,
se trata de un importante acontecimiento. "Estamos
muy contentos. El día que fue aprobada
la ley en el Senado yo recibí felicitaciones
de 12 países iberoamericanos. Eso muestra
que lo que es el séptimo arte: una industria
muy fuerte, muy importante. Y como Chile está
en un muy buen momento, la ley cayó como
dedal al dedo. En el instante preciso".
La perspectiva de que el Fondo recién creado
financie un proyecto de conservación para
la colección de películas y documentales
chilenos resguardados por la Fundación
que preside, es lo que más le anima: "Más
que nada nuestras películas están
amenazadas por tiempo, espacio, calor, y es un
material que hay que cuidarlo como hueso de santo.
En otros países los hace directamente el
gobierno, aquí hasta ahora lo he hecho
yo de mi bolsillo, ya estoy cansado. No es justo
que el día que yo me muera esto quede a
merced de Dios. Quiero morir en paz".
|