Abdullah junto a Silvio Caiozzi, durante el estreno de Coronación.

 

Blanca Lewin durante su actuación en la película Sangre eterna.

 

Boris Quercia trabajó como actor y director en una de las películas más vistas en la historia del cine chileno: Sexo con amor.

 
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Septiembre 2004


Ley de Fomento Audiovisual

Hacia una industria real

La actriz Blanca Lewin; el Director de Sexo con amor, Boris Quercia y el productor y Presidente de la Fundación Imágenes en Movimiento, Abdullah Omnidvar, opinan sobre la nueva Ley de Cine.

Uno de los mayores logros culturales del último tiempo ha sido la formación de una incipiente industria de cine chileno que ya se perfila como realidad, con producciones que aumentan en número y frecuencia, atraen inversiones y convocan el interés del público masivo. Si en 1997 el 1% de los espectadores elegía una película chilena, la cifra se empinaba en el 2003 al 14%. Situación que, hasta ahora, esperaba a ser coronada con la aprobación de de una Ley de Fomento Audiovisual, planteada hace casi 3 décadas.

El proyecto, aprobado el pasado 14 de septiembre por 94 diputados y 36 senadores, crea el Consejo del Arte y la Industria Audiovisual y el Fondo de Fomento Audiovisual. Su objetivo es "el desarrollo, fomento, difusión, protección y preservación de la industria audiovisual y las obras existentes, así como la investigación y el fomento de nuevos lenguajes en este campo".

El Consejo, creado al alero del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) y con dependencia directa de éste, será presidido por el Ministro de Cultura, o su representante, y contará en total con 17 integrantes, incluidos representantes de regiones. Estos son miembros del Ministerio de Relaciones Exteriores; Ministerio de Educación; Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y Consejo Nacional de Televisión, además de delegados de los distintos estamentos de la creación audiovisual: un representante de los directores de ficción; uno de los directores de otros formatos audiovisuales; uno de los directores y productores de documentales; uno de los productores de audiovisuales; uno de los actores o actrices; uno de los técnicos; tres de la actividad audiovisual regional, y dos académicos de reconocido prestigio.

El Fondo de Fomento Audiovisual, por su parte, será administrado por el Consejo con el propósito de desarrollar programas y subvenciones para la promoción, distribución y exhibición de obras audiovisuales nacionales y de países con los cuales se mantengan acuerdos de coproducción. Asimismo, el Fondo destinará un porcentaje de financiamiento a becas, pasantías, tutorías y residencias "orientadas al desarrollo de la educación artística y profesional audiovisual, al perfeccionamiento docente, a la producción de obras de interés académico, así como al desarrollo de programas de investigación y difusión de las nuevas tendencias creativas y de innovación tecnológica".

La necesidad de contar con una Ley de Cine fue expresada por primera vez en 1967, cuando los realizadores Hernán Correa y Patricio Kaulen, entre otros, lograron que dos artículos en la ley de presupuesto favorecieran con medidas tributarias al cine; pero, en 1974, el gobierno de la Junta Militar derogó dichos artículos.

Para Boris Quercia, director de Sexo con Amor, película que batió un record de taquilla en su estreno, se trata de un avance significativo, que amplia las posibilidades de competir en una poderosa industria internacional que es fuertemente subvencionada. "Se está subvencionando el producto audiovisual nacional que puede generar riqueza y trabajo. Se puede generar una industria", dice Quercia. En su opinión tal industria aún no existe, ya que "son casos aislados los que viven del cine permanentemente".

Aumentar el volumen y buscar más mercados serían los principales desafíos para el cine chileno. "Desde la vuelta a la democracia se han dado pasos que han constituido un avance lento pero constante, a pesar de intentos fallidos como el de financiar producciones a través del Banco del Estado, la subvención se ha encaminado a través de CORFO y Fondart". En cuanto a la creación de un fondo destinado exclusivamente a las producciones audiovisuales y separado de Fondart, el director afirma que "por los altísimos costos de una película es lógico que el cine tenga un tratamiento diferente al resto de las artes".

La profesionalización del trabajo en cine, es lo que interesa a la actriz Blanca Lewin: "Es interesante que a partir de aquí se pueda empezar a profesionalizar el cine como un trabajo, que uno cobre honorarios como en cualquier otro trabajo y que no tengas que hacer favores, por la buena onda, porque no hay plata. Eso ha ido cambiado y en los largos en general se paga un sueldo y uno percibe porcentaje, pero uno no puede aplicar una tarifa, que uno debería tener siempre como actor".

En cuanto a los términos de la ley, la actriz considera "puede ser perfectible" y plantea su inquietud con respecto al porcentaje de utilidades de las películas que debe ser destinado a un fondo común: "Es bonito que exista un fondo que permite a futuro financiar más películas, pero puede ser doloroso entregar las utilidades porque uno nunca sabe cuáles son los criterios que se aplican para asignar los fondos. Pero bueno, eso es un tema aparte".

Para Abdullah Omnidvar, productor y, durante años, el principal mescenas del cine nacional, quien hoy tiene a su cargo la custodia de un importante patrimonio fílmico a través de la Fundación Imágenes en Movimiento, se trata de un importante acontecimiento. "Estamos muy contentos. El día que fue aprobada la ley en el Senado yo recibí felicitaciones de 12 países iberoamericanos. Eso muestra que lo que es el séptimo arte: una industria muy fuerte, muy importante. Y como Chile está en un muy buen momento, la ley cayó como dedal al dedo. En el instante preciso".

La perspectiva de que el Fondo recién creado financie un proyecto de conservación para la colección de películas y documentales chilenos resguardados por la Fundación que preside, es lo que más le anima: "Más que nada nuestras películas están amenazadas por tiempo, espacio, calor, y es un material que hay que cuidarlo como hueso de santo. En otros países los hace directamente el gobierno, aquí hasta ahora lo he hecho yo de mi bolsillo, ya estoy cansado. No es justo que el día que yo me muera esto quede a merced de Dios. Quiero morir en paz".

 
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