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En su nuevo libro "Mi
país inventado" Isabel Allende construye
su particular Chile a la distancia, dibujando
una idiosincrasia marcada por el clacismo y la
ambición materialista.
Mi país inventado es
el titulo del más reciente libro de la
prolífica Isabel Allende. En él
se entrelazan la nostalgia de quien vive fuera
de su tierra con la asertiva mirada, que la misma
distancia otorga, para develar los lados más
oscuros de la idiosincrasia, como el clacismo,
la hipocrecía, el arrivismo y el materialismo.
En un relato que cubre el último medio
siglo de la historia social y cultural chilena,
la autora desenvuelve vivencias, recuerdos, preguntas
y contradicciones.
La configuración física
y geográfica del país, así
como la historia económica y social conforman
los mapas sobre los cuales la autora de La Casa
de los Espíritus, De amor y de sombras
y Eva Luna, entre otros, dibuja un paisaje de
Chile personal y emocional, cuya narración
se apoya en un estilo periodístico y cercano.
Mi país inventado, presentado el pasado
febrero en España por la editorial Plaza
y Janés incluye numerosas anécdotas
de su historia personal, dentro de una familia
culta, burguesa y católica, pero no por
ello menos excéntrica. Con este libro la
escritora chilena dijo tratar de "recuperar
lo que es y lo que fue Chile, mi infancia, mi
familia y mi literatura".
Allende aclaró que
este nuevo proyecto literario ha resultado difícil
de clasificar, ya que incorpora elementos históricos,
con ficción y algunas características
del ensayo. La imposibilidad de dividir los temas
por capítulos, como la religión
y la historia, aclaró, se produjo porque
"la memoria no funciona esquemáticamente,
funciona en círculos".
La autora latinoamericana
más leída en el mundo, y hoy radicada
en San Francisco, California, nació casualmente
en Lima en 1942. Trabajó como periodista
en Santiago hasta 1974, cuando, tras el golpe
militar, la sobrina de Salvador Allende decide
autoexiliarse en Venezuela. La búsqueda
de la identidad y las raíces a través
de creaciones en las que se teje la historia de
Chile con sucesos reales e imaginarios, públicos
y privados, es una constante en toda su obra.
Sus libros, traducidos a 25 idiomas, que encabezan
las listas de best sellers en varios países
de Europa y América, constituyen un potente
canal de difusión internacional de nuestra
cultura, cuyo masivo alcance es sólo comparable
al de la obra de Neruda.
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