Fundada con el nombre de La Palma, en 1862,
construida por la Peruvian Nitrate Corporation,
esta oficina se convirtió en una de
las más grandes salitreras de Tarapacá.
Paralizada por la Gran Depresión del
año 29, reanuda sus faenas en 1933,
pasando a formar parte de la Compañía
Salitrera de Tarapacá y Antofagasta
y siendo rebautizada con el nombre de Santiago
Humberstone, en honor del ingeniero químico
inglés por su relevante aporte al sistema
de elaboración del nitrato.
Entre 1933 y 1940 Humberstone alcanzó
su máximo desarrollo, llegando a albergar
una población de 3.700 habitantes.
En 1958 la Compañía entró
en una aguda crisis y terminó por disolverse.
Humberstone fue cerrada definitivamente en
1960, siendo adjudicada a un particular en
el remate realizado dos años más
tarde, que incluyó también a
las salitreras de Santa Laura, Nebraska, Peña
Chica y Keryma.
Si bien el sector industrial del plantel ha
sido desmantelado y presenta un gran deterioro,
la parte urbana de la oficina da cuenta de
la forma de vida de la pampa salitrera. Su
planificación y diseño reflejan
los conceptos desarrollados en los movimientos
arquitectónicos de la Revolución
Industrial. Además del hotel, la pulpería
y el magnífico teatro de madera, es
posible apreciar la capilla -cuya restauración
fue financiada en 1990 por el empresario Francisco
Javier Errázuriz-, el centro comercial
con su arquería blanca, la gran piscina
con graderías, la plaza y la Casa de
Administración. Esta última
fue construida en 1883, con el estilo característico
de las salitreras inglesas y sólo quedan
en pie dos de su tipo.
A la entrada de Humberstone está el
sector residencial de los obreros y empleados.
A pesar de que su estado de conservación
no es el ideal, el conjunto, construido en
adobe y tabiques y dispuesto en cuadrícula,
es un excelente ejemplo del campamento pampino.
Complementa estas edificaciones la enorme
torta de ripio de la oficina, que evoca la
gran riqueza que produjo el trabajo de sus
esforzados habitantes.