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"Pienso que la poesía es
la síntesis de todas las potencias creadoras
del hombre. La poesía es la suprema construcción
del espíritu humano y algo así como
el símbolo de todas sus facultades, de
todos sus anhelos y de todas sus energías.
Sólo por medio de la poesía el hombre
resuelve sus desequilibrios, creando un equilibrio
mágico o tal vez un mayor desequilibrio.
Aplastado por el cosmos, el hombre se yergue y
lo desafía, el poeta desafía al
universo. Por la poesía se iguala o supera
al cosmos. La poesía es más infinita
que el infinito, más cósmica que
el cosmos. Hace muchos años yo digo: la
poesía es la conquista del universo".
Vicente Huidobro.
Vicente García Huidobro nació en
Santiago en 1893. Hijo de padres pertenecientes
a familias entroncadas con la aristocracia colonial,
realizó sus estudios primarios y secundarios
en el Colegio Jesuita de San Ignacio en Santiago.
En 1911 publicó Ecos del alma, poemas de
juventud fuertemente influenciados por el modernismo
en boga. En 1912 publicó la revista Musa
joven y en 1913 dirige la revista Azul. Aparecen
sus poemarios La gruta del silencio y Canciones
en la noche. En 1914 lee en el Ateneo de Santiago
su manifiesto Non serviam en el cual expresa por
primera vez su pensamiento vanguardista y aspectos
que derivarán posteriormente en su teoría
del creacionismo. En 1916 publica Adán,
poema en el cual aparecen rasgos de la corriente
creacionista. En ese mismo año viaja a
París y, de paso en Buenos Aires, publica
El espejo de agua. En esa misma ciudad dicta una
importante conferencia sobre su teoría
poética en la que afirma que: "La
primera condición del poeta es crear, la
segunda crear y la tercera crear".
Precursor del Creacionismo,
en donde expone que el poeta es como un pequeño
Dios, al ser un creador y no un medio para expresar
las emociones. Tiene como contemporáneos
a Apollinaire, André Breton, Leopoldo Lugones
y Neruda entre otros.
Desde muy joven mostró
una gran inquietud por la literatura y su origen
acomodado le permitió, por un lado, estar
en contacto con las novedades que se iban gestando
en Europa, y, por otro, cultivar su afición
a la literatura desde muy pronto. Abandonó
voluntariamente el colegio de San Ignacio para
no volver más y volcar todos sus esfuerzos
en las tareas literarias: fundó revistas
de poesía, organizó tertulias literarias
y empezó a escribir y publicar sus primeros
poemarios. Por entonces, casi un adolescente,
Huidobro no había encontrado una voz poética
propia, pero sus ecos lo eran de las grandes figuras
poéticas de finales del siglo XIX y principios
del XX: Gustavo Adolfo Bécquer, Rubén
Darío, Apollinaire.
De este modo, cuando en 1916
abandona por primera vez su tierra natal y emprende
un peregrinaje artístico que durará
años, Huidobro ya había publicado
seis libros, la mayoría de ellos de poesía:
Ecos del alma (1911), La gruta del silencio (1912),
Canciones en la noche (1913), Las pagodas ocultas
y Pasando y pasando, ambos de 1914, y, por último,
Adán (1916).
El primer hito dentro de la
peregrinación artística de Vicente
Huidobro será Buenos Aires, ciudad donde,
por vez primera, se formula el Creacionismo, que
es, cronológicamente, el primer movimiento
de vanguardia nacido en Latinoamérica.
Sin embargo, el origen del Creacionismo lo encontramos
ya en la temprana fecha de 1914, en el manifiesto
«Non serviam», donde Huidobro había
delimitado algunos aspectos fundamentales de su
particular vanguardia, empezando por el del artista
creador -y no imitador de la Naturaleza-: «Non
serviam. No he de ser tu esclavo, madre Natura;
seré tu amo. Te servirás de mí;
está bien. No quiero y no puedo evitarlo;
pero yo también me serviré de ti.
Yo tendré mis árboles que no serán
como los tuyos, tendré mis montañas,
tendré mis ríos y mis mares, tendré
mi cielo y mis estrellas». Además,
también el poemario Adán contenía
una clara alusión a ese afán genesíaco
del vate chileno y en él Huidobro optaba
claramente por el versolibrismo, según
lo que él mismo enunciaba en el «Prefacio»
a dicho volumen, uno de sus textos programáticos
más importantes, ya que en él reconoce
su deuda con Emerson en lo referente a la percepción
de la belleza. En Buenos Aires, por otro lado,
verá también la luz su siguiente
poemario, El espejo de agua -en realidad, una
plaquette con nueve poemas-, cuya primera composición,
titulada precisamente «Arte poética»,
es, en realidad, un verdadero manifiesto estético
del Creacionismo.
En 1918, ya en Madrid (España),
fundó el grupo creacionista, y su gran
habilidad de comunicador contribuyó a extender
el entusiasmo por la experimentación en
la Europa de entreguerras. Respecto a sus últimas
obras, existen opiniones muy contrapuestas. Así,
mientras algunos críticos literarios afirman
que se trata simplemente de la producción,
muy poco interesante, de un charlatán empeñado
en promocionar su imagen, otros, en cambio, encuentran
en Huidobro la voz de un poeta serio, capaz de
expresarse con viveza, humor y gran inventiva,
sobre todo en obras como Altazor o el viaje en
paracaídas (1931). No por nada fue retratado
por Picasso y Juan Gris. Para no pocos, con Gabriela
Mistral y Pablo Neruda, constituye la trinidad
de la gran poesía chilena. Además
de poemas, su producción se completó
con novelas (Sátiro o el poder de las palabras,
1939), manifiestos, ensayos (Vientos contrarios,
1926) y obras teatrales (Gilles de Raiz, en francés,
1932). Como parte de sus ocurrencias, escribió
su propio epitafio: -Abrid esta tumba: al fondo
de esta tumba se ve el mar-. Se encuentra sepultado
en Cartagena (Chile), frente al mar.
Vicente Huidobro murió
en enero de 1948 en su hacienda de Llolleo. Ese
mismo año su hija Manuela García
Huidobro publicó los últimos poemas
de su padre, donde figura el célebre monumento
al mar.
Temas y sitios relacionados:
-Poemas,
narrativas, entrevistas, bibliografías
en sitio web de la U. de Chile
-
Ensayo, Federico Schopf, Introducción a
Vicente Huidobro.
- Poemas
de Vicente Huidobro, Altazor y otros.
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